En el breve plazo de un resfriado han llegado hasta mi apeadero un aluvión de referencias a lo que no sé si calificar como una “furiosa ofensiva librepensadora”, dada su cantidad. Su cantidad sí, porque lo cierto es que de densidad andan todas ellas más bien escasas. Y en cuanto a su identificación librepensadora responde a un cierto exceso léxico, ya que, además de que la libertad no parece figurar entre sus más urgentes prioridades, lo de pensar parece constituir, así mismo, un pasatiempo marginal para sus autores. En el mejor de los casos.
He llevado a cabo una selección que sintetiza el fenómeno, tratando de subrayar el carácter ecuménico (nunca mejor dicho) de la tendencia. Y no vayais a ofenderme ahora coligiendo que puedo estar sugiriendo la idea de un complot u otra maquinación de las fuerzas del mal. No, no. Nada de eso. Esto es como todo. Una moda. Una de esas manifestaciones propias de la masa.
Acordaos de lo ya os he comentado de la masa. La masa “no piensa”. Los componentes de la masa ingresan en ella justamente para desactivar la cabeza. La masa solo “siente”. Para, así, no equivocarse nunca. No se tienen noticias de sentimientos “erroneos”. Y esos sentimientos, las emociones, se manifiestan mediante “ritos colectivos”: las modas. Que son aglutinantes–identificadores del conjunto, que sirven para reconocerse. Los colegas. Los que antes se llamaban camaradas. Es el territorio del logotipo, que es un slogan visual. Del brazalete, o la pañoleta palestina. O el tatoo. O la anilla de becerro en la nariz… es el espacio del uniforme, que no viste al cuerpo. Que abriga, sobre todo, al espíritu aterido de soledad. La masa es el refugio de quienes no soportan estar solos. De quienes no “se” soportan, a secas.
Pero la masa es de naturaleza dinámica. Va en bicicleta. Si se para se cae. Y para estar en “movimiento” necesita una dirección (¡movimiento!¡qué maravilla! nunca me acostumbraré a la mágia de las palabras… ¿os dice algo “la movilización de las masas”?) Una dirección presupone, además, aunque solo sea de ofico, un propósito o una misión. Y una misión, para que sea motivante, necesita, a su vez, unos ciertos requisitos.
Por ejemplo, un enemigo para lincharlo. Alguien o algo que suponga un obstáculo en la inexorable marcha hacia donde sea que se haya señalado el rumbo. En el caso que nos ocupa: hacia la imposición urbe et orbe del ateismo; de la supuesta condición de “librepensador”. Una de las prácticas más comunes de estas sectas manipuladoras consiste en el secuestro y apropiación de denominaciones como “librepensador". Los detentadores del copyrigth de este término estoy convencido de que se hubiesen apuntado a la secta del Ku–Klux–Klan, antes de tolerar el insensato final que el destino tenía reservado para su invento. Los promotores de estos circos cuentan para llevarlos a cabo con pleno éxito, con el proverbial analfabetismo imperante entre su público, y con el suyo propio, que les permite convencerse, incluso, de que son los inventores de la vaina.
El actual sunami ateo de nuestra pecera religiosa, trata todos los días de asaltar nuevas posiciones mal o nada defendidas, con el éxito que suelen tener entre nosotros cualquier manifestación con ínfulas de ironía, o pretendido humor fino como la lija del 4, que se cebe con alguna víctima. Indefensa a poder ser…¡porque es mucho más gracioso, a dónde vas a parar! y ya, si se trata de la Religión y sus fieles, ¡ni te digo! puede llegar a ser el descojone total…
Y aquí llegamos a la cuestión. Lo que os voy a contar a continuación debe ser leído teniendo en cuenta que yo soy agnóstico y de que las procesiones de Semana Santa suelen cogerme siempre, como por casualidad, haciendo Wind Surfing, con lo que mi cultura e interés por las mismas podemos considerarlos muy marginales. Que Dios me perdone.
He recibido estos días un mail de un viejo amigo, que suele hacerme comentarios progres, aunque tratándo de situarse siempre “au dessus de la mêlée”, conocedor de mis escasas simpatías por mís antiguos cómplices de la planicie encefalográfica. Y dice así:
“El profesor de la UMA, José María Hinojosa, está preparando una tesis doctoral que va a revolucionar el mundo de la Ciencia, permitiendo a los costaleros de la Semana Santa Malagueña entrar en los anales del conocimiento científico. Para llegar a conclusiones necesariamente contrastadas, ya en 2009 y 2010, a algunos costaleros elegidos les fueron instalados pulsómetros y GPS para conocer las pulsaciones a lo largo de sus trayectorias, así como la ubicación exacta debajo del trono respecto al callejero de la ciudad. Este año como novedad, para medir su resistencia, el profesor Hinojosa y su compañero Aurelio Díaz realizarán análisis de orina y de ácido láctico en varios puntos del recorrido. Lo que no han manifestado a la redacción del diario “Qué”, es como lo van a llevar a cabo, si sobre la marcha caminando junto a los costaleros debajo del trono, provistos de embudos, tubos y envases herméticos, o en las paradas. Tampoco han indicado de que forma y de dónde extraerán el ácido láctico a los sufridos porteadores, alguno de los cuales van a ciegas -como se refleja en una fotografía-, con un pañuelo negro cubriéndoles los ojos. “Un hombre de trono, sufre lo mismo que un ciclista”, ha afirmado Hinojosa a partir de las conclusiones de su estudio. Aunque no ha explicitado si ese ciclista, estaba subiendo al Tourmalet o realizando una contrareloj. Según otro estudio realizado por el Hospital Quirón de Málaga, centro especializado en estos trances, un costalero medio necesita al menos 5 días para recuperarse.”
Deduzco del texto que es una información redactada y publicada por esa especie de papel de envolver pescado, distribuído gratuitamente entre la planta baja de la masa, y que se denomina nada menos que “Qué”. El suculento ingenio que destila en su sutil ironía no apunta con tiro tenso contra los “pasos” de la procesíon, no; sino que, cuidadoso con los potenciales lectores creyentes que podría perder, dispara por elevación presentando a unos doctores, sobre cuyos experimentos, de ser ciertos, me guardo la opinión, como figuras ridículas dentro un “totum” delirante e histriónico: las procesiones. Ellas constituyen el verdadero objetivo de la sarcástica agresión. Y a mí amigo, esta ocurrencia le parece digna de ser remitida a sus amistades. Vale. Pero yo que lo conozco, sé que posee el suficiente talento como para no reirse ni de esto ni de los bodrios de Santiago Segura. Así que enviarlo… no sé… es como una ceremonia de refresco de viejas convicciones de antiguo combatiente, algo así como “hey mate! I’m still right here ah! Patético.
Pero, como diría mi viejo amigo Alfredo “Chocolate” Armenteros, ¡Sigue el bochinche, cumpay!
Alma López “artista” californiana de origen chicano, y vecina de Santa Mónica, feminista y progresista como suelen ser todos los protegidos de la burguesía bohèmia e influyente de la Costa Oeste, y financiada por toda esa retahila de organismos estatales que aún no han consiguido arruinar del todo al gran estado del Pacífico, ha llevado a cabo la “blasfémia artística” del momento. Ha colgado en el Oakland Museum, hasta el 29 de Mayo, un collage artistico titulado “Our Lady”, al que la prensa ha calificado con prudencia como “controvertido”. La controversia, al parecer, viene de largo, ya que en el 2001 la obra fué obligada ha ser retirada de un museo de Santa Fé (NuevoMéxico) por las autoridades católicas. Se trata de una versión sicalíptica de la Virgen de Guadalupe. (foto)
Y, como el arte y la maldad no descansan, en Avignon unos superfieles, neologísmo que acabo de inventarme para designar a cierta especie de fieles católicos que suelen traspasar los límites sensatos de la indignación, y tomar medidas ejecutivas más propias de otras épocas, felizmente superadas, se han liado la manta a la cabeza, o al lugar donde deberían tenerla, y han destruido una “obra de arte” titulada “Pisse Christ”, de un artista americano llamado Andrés Serrano.
¡Mira tú que no podía llamarse John Smith, el nota! ¡Pues no! Andrés Serrano. Y digo yo, ¿será significativo que traíga aquí dos ejemplos de algo que no me hace maldita la gracia, y que tengan que ser protagonizados por dos “artistas americanos” con apellidos típicos de honrados mueblistas o fotograbadores de la Mancha?
Bueno, la cuestión es que en el caso de Avignon, concurren otros detalles que justifican, a mi juício, su presencia en este rincón de maledicencia. Veamos; para empezar describiré la “obra”. Se trata de un pequeño crucifijo de aspecto banal, introducido en una especie de vaso de sidra, que se rellenó a continuación con la orina del autor de la creación (con minúscula). Se realizó una foto de la obra, y ese soporte fotográfico constituyó la obra terminada.(foto) Llegados a este punto se escogió la Galerie Lambert de la Cité des Papes como escenario digno de su exhibición, y se gestionó con éxito la financiación de dicha exposición por la LVMH, holding propiedad de M. Bernard Arnault.
El tal M. Arnault, dueño de las suntuosas burbujas de Moët Chandon, los calzos Guzzi, las chalinas Hermés, los bolsos Louis Wuitton y las mochilas Loewe, este Lorenzo de Médicis del siglo XXI digo, tuvo la ocurrencia de denunciar el escándalo de una supuesta censura religiosa, instigada por el arzobispo de Avignon, Mgr. Cattenoz, que pretendía nada menos que perpetrar el “sacrilegio” de la retirada de una “obra mayor del arte contemporáneo”; o sea el citado ”Pisse Christ”. Y todo esto, promovido por alguien cuya divisa comercial le presenta como el: “Embajador del arte de vivir occidental, en aquello que tiene de más refinado”. Sin comentarios.
Naturalmente no podríamos cerrar este refrito sin mencionar el intento de celebrar la cabalgata del “Dia del Orgullo Ateo”, que en forma de parodia de una procesión de Semana Santa, se desarrollaría simultaneamente a las demás procesiones el Jueves y Viernes Santos por el centro de Madrid. Ha faltado un pelo para que consiguieran la autorización de la Delegación del Gobierno, o sea del Ministerio del Interior, para llevarla a cabo. Tan seguros estaban de que la juerga se iba a armar, que empezaron a calentar el ambiente, días antes de que estallase el asunto en la prensa, exhibiendo programas del recorrido en los que, en la parada fundamental del viacrucis, se rendiría sentido homenaje a aquellos “heroes” que llevaron a cabo la “hazaña” de quemar la primera iglesia, en Mayo de 1931. Falla mayor con la que celebraron la proclamación de la Segunda República. La “estación” del viacrucis se realizaría ante la misma iglesia reconstruida. No aclaraban si se pretendía terminar la faena de sus gloriosos antecesores, con una nueva y definitiva pira.
Pero, por si no fuera suficiente esta declaración como prueba irrefutable del ánimo ofensivo y militante de la estrafalaria convocatoria, uno de sus responsables no tuvo el menor inconveniente en declarar abiertamente a un periodista que el propósito de la mascarada era el de agredir e inflingir todo el daño posible a los fieles de la Iglesia Católica.
Bueno amiguitos, tal vez porque la época es propicia, me ha tocado de nuevo ejercer de “oxímoron” moral. Y por lo tanto de descreído defensor de creyentes, para denunciar estos comportamientos a los que a veces tengo la tentación de considerar “paradógicamente necesarios”. Sí, sí… Como suena. Males menores. Válvulas de depresión. Lo digo, porque toda la violencia y el odio que veo encerrados tras estos gestos grotescos, que, en realidad, ocultan en su siempre desmesurada caricatura la gravedad de una enfermedad mental colectiva, me da mucho miedo. Y acabo por pensar que, aunque me repugne decirlo, si tengo que escoger entre lo malo y lo peor…,casi prefiero morir, a perder la vida.
¿O era al revés?
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jueves, 21 de abril de 2011
sábado, 9 de abril de 2011
Un estilo inconfundible : el de “El País”.
Iba a volver a comentar algunas cosas referentes a ese extraño conflicto de Libia, que cada día ofrece al lector interesado ángulos verdaderamente sorprendentes. Por ejemplo, las declaraciones de un militar profesional, que acompaña las “tropas rebeldes”, y que se asombraba ante hechos como este: “Después de alguna de las moderadas victorias de los insurgentes, la cantidad de munición que se gastaba en interminables orgías de tiros al aire, hacían imposible una progresión para la “explotación del éxito”, principio táctico elemental, ya que los combatientes tenían que esperar horas hasta restablecer su ya de por sí escasa potencia de fuego, con la llegada de alguna exigua caravana de abastecimiento de munición.” Lo dicho, una guerra muy, muy, extraña.
Pero, ante la lectura de unos reportajes sobre la actual recrudescencia de las agresiones terroristas desde la Franja de Gaza, que pueden dar lugar a otra intervención del Ejercito Israelí en la zona, no he podido evitar comentar el increíble ejercicio de manipulación que lleva a cabo el diario “El País”. Haciéndose eco del súbito incremento de los ataques palestinos, con lanzamientos de cohetes y disparos de mortero,este diario presentaba así los hechos:
“Una semana de intensos bombardeos israelís sobre Gaza, de lluvia de cohetes palestinos sobre Israel, de muertos civiles en la Franja, acompañada de un incremento de las amenazas por parte de responsables políticos y grupos armados han despertado en las últimas horas el fantasma de la Operación Plomo Fundido, la incursión israelí que dejó 1.400 palestinos muertos a su paso por la franja de Gaza durante las Navidades de 2008. La aviación israelí ha lanzado un ataque hoy contra el norte de la franja, donde asegura que ha destruido un depósito de armas perteneciente a Hamás, horas después de que dos cohetes Grad lanzados desde Gaza impactaran contra territorio israelí.”
El vulgar truco utilizado para la manipulción es tan sencillo como eficaz : consiste en establecer un “orden moral de aparición” de los protagonistas, en el momento de redactar del texto. En virtud de ese orden, el que figura en primer lugar es el “agresor” y el que viene detrás la “víctima”. La cual, claro, no tiene más remedio que defenderse de la citada agresión. ¿Adivinais quién figura siempre en primer lugar en estos relatos? ¡Bingo! Se trata de Israel.
“Intensos bombardeos ISRAELÍES/lluvia de cohetes PALESTINOS (…) RESPONSABLES POLÍTICOS/GRUPOS ARMADOS (…)la INCURSIÓN ISRAELÍ que dejó 1400 PALESTINOS muertos (…) La aviación ISRAELÍ ha lanzado un ataque (…)HORAS DESPUÉS de que dos cohetes Grad lanzados DESDE GAZA…” Incoscientemente el lector hará una valoración inmediata respecto del papel de cada contendiente en el conflicto: “El que da el primero siempre es el agresor”. Y el colmo de este cínico juego se produce cuando dice: HORAS DESPUÉS DE, al final del útimo párrafo, en lugar de empezar la frase por el principio, o sea, por la causa del ataque aereo israelí: el lanzamiento de dos cohetes desde Gaza contra Israel.
Por otra parte, en una acción aíslada, los terroristas atacaron a un autobús público, hiriendo gravemente al único pasajero, un joven estudiante, y al chofer. El pie de la foto que muestra (foto) a unos militares israelís al lado de la carcasa del autobús la describe así: “Soldados israelíes pasan junto a un autobús contra el que IMPACTÓ un PROYECTIL DE MORTERO disparado desde la Franja de Gaza hacia el sur de Israel, en la carretera entre kibbutz de Nahal Oz y kibutz Saad”.
Cualquiera puede saberlo, pero por si acaso lo explicaré yo mismo; un proyectil de mortero cae desde arriba, vertilcalmente, al haber sido disparado por un arma de tiro parabólico o tiro por elevación. La precisión de un mortero es muy escasa y suele usarse saturando blancos concentrados, ya que suele “impactar un poco al azar”, dentro de un perímetro determinado. Cualquier militar se troncharía de risa ante la pretensión de alcanzar con un disparo de mortero a un blanco en movimiento. Pero esa ESCASA PRECISIÓN, precisamente, es la que proporciona una coartada, en este caso, al agresor: “un autobús alcanzado al azar”, en lugar de afirmar de que se trató, sin asomo de duda, de una AGRESIÓN PREMEDITADA CONTRA UN OBJETIVO CIVIL, como es un autobús.
Efectivamente, el impacto que se aprecia en la foto no está en el techo del autobus, como sería de esperar en el caso de un morterazo. Está claramente en el faldón vertical trasero del vehículo. Es, sin duda alguna, el impacto producido por el disparo directo –horizontal- de un lanzagranadas antitanque –seguramente uno de origen soviético denominado RPG7, comunmente usado por todas las milicias terroristas desde hace decadas. No se necesita ser muy malpensado para imaginar que ningún miliciano malgastaría una valiosa granada de carga hueca para herir únicamente a un chofer y a un crío. Lo más probable es que creyese que el autobús estaba lleno de civiles, y en ese caso “rentabilizarla”. Pero, a la “prudente” distancia desde la que efectuó el disparo no pudo comprobarlo.
“Bombardeos desde aviones y helicópteros, disparos de artillería procedentes de blindados y el lanzamiento de cohetes artesanales fueron algunas de las armas empleadas el jueves por el EJÉRCITO ISRAELÍ y los GRUPOS ARMADOS que operan en la franja de Gaza". Nuevamente, el “orden moral” de la redacción se hace presente; primero los bombardeos, luego los cohetes; con el “adorno” esta vez del adjetivo artesanales, referido a los cohetes de los terroristas. Ese es un recurso retórico seguramente eficaz, pero absolutamente impropio ya que los artefactos utilizados por los “mártires” yihadistas son, desde hace bastante tiempo, no armas “artesanales” como antes, sino perfectamente convencionales y de mortal eficacia dentro de sus moderados alcances, por el momento. El ejemplo lo constituyen los misiles Grad y Kassan, que si no están causando todas las víctimas que los asesinos esperaban se debe a las rigurosas medidas de autoprotección adoptadas por las poblaciones amenazadas.
Pero donde realmente ha brillado la “enviada especial”, ese portento de reportera que se hace llamar Ana Carbajosa, es cuando nos suelta : "La Yihad Islámica se responsabilizó además del lanzamiento ayer de tres cohetes tipo Grad, dos de los cuales ATERRIZARON en Bersheva, la gran ciudad del sur israelí, y un tercero cerca de la ciudad portuaria de Ashdod".
¡Extraordinario! La sofisticada tecnología armamentística del pueblo palestino ha conseguido llevar a cabo el prodigio balístico de que sus cohetes Grad, en vez de impactar, alcanzar o destruir sus objetivos, ATERRICEN seráficamente a su lado, como mensajeros de la ansiada paz. En serio, me parece intolerable que, en un organo de prensa que pasa por ser uno de los grandes rotativos de occidente, se le pague un salario, por ínfimo que este sea, a quien demuestra una ignorancia y una falta de profesionalidad como la exhibida por este ejemplar.
Claro que lo que parece desprenderse de este sorprendente caso, y de otros similares, es que la prioridad básica requerida para ser corresponsal en Oriente Medio tal vez sea la de profesar una devoción sin fisuras a la llamada causa palestina. En virtud de esa fé inquebrantable y libre de cualquier duda moral, la precisión, objetividad y veracidad de lo datos, dejan de ser la función esencial de la profesión del periodista, para ser sacrificados en el altar de la “justicia histórica” de la causa. A la que ¡aleluya! no solo se asiste como testigo remunerado, sino como activo militante. Desde butaca preferente. Y así, todos los días de Dios.
Para ilustrar todo esto hoy, y sin que sirva de precedente, os adjunto una serie de dibujos aparecidos en la prensa de la que estoy hablando, o en sus primas hermanas. Son ejemplos extraídos del muestrario de esa estupidez irresponsablemente judeófobica que nos rodea. Incluso en el ámbito de una actividad profesional, la de dibujante, que goza de una independencia editorial casi total dentro de las redacciones. Quiero decir que no está apenas condicionada por la línea ideológica del medio. Sus autores, a los que todos vosotros reconocereis, han sido y aún son parte de la “crème” del oficio. De hecho no conozco ningún ejemplo que apunte en sentido inverso. Y os lo digo yo, que sé de lo que estoy hablando.
Y es que he compartido mi tiempo, mi vida, durante años, con estas “perlas orientales”. ¿Cómo habré podido?
Me he salvado de puuuuro milagro…
Pero, ante la lectura de unos reportajes sobre la actual recrudescencia de las agresiones terroristas desde la Franja de Gaza, que pueden dar lugar a otra intervención del Ejercito Israelí en la zona, no he podido evitar comentar el increíble ejercicio de manipulación que lleva a cabo el diario “El País”. Haciéndose eco del súbito incremento de los ataques palestinos, con lanzamientos de cohetes y disparos de mortero,este diario presentaba así los hechos:
“Una semana de intensos bombardeos israelís sobre Gaza, de lluvia de cohetes palestinos sobre Israel, de muertos civiles en la Franja, acompañada de un incremento de las amenazas por parte de responsables políticos y grupos armados han despertado en las últimas horas el fantasma de la Operación Plomo Fundido, la incursión israelí que dejó 1.400 palestinos muertos a su paso por la franja de Gaza durante las Navidades de 2008. La aviación israelí ha lanzado un ataque hoy contra el norte de la franja, donde asegura que ha destruido un depósito de armas perteneciente a Hamás, horas después de que dos cohetes Grad lanzados desde Gaza impactaran contra territorio israelí.”
El vulgar truco utilizado para la manipulción es tan sencillo como eficaz : consiste en establecer un “orden moral de aparición” de los protagonistas, en el momento de redactar del texto. En virtud de ese orden, el que figura en primer lugar es el “agresor” y el que viene detrás la “víctima”. La cual, claro, no tiene más remedio que defenderse de la citada agresión. ¿Adivinais quién figura siempre en primer lugar en estos relatos? ¡Bingo! Se trata de Israel.
“Intensos bombardeos ISRAELÍES/lluvia de cohetes PALESTINOS (…) RESPONSABLES POLÍTICOS/GRUPOS ARMADOS (…)la INCURSIÓN ISRAELÍ que dejó 1400 PALESTINOS muertos (…) La aviación ISRAELÍ ha lanzado un ataque (…)HORAS DESPUÉS de que dos cohetes Grad lanzados DESDE GAZA…” Incoscientemente el lector hará una valoración inmediata respecto del papel de cada contendiente en el conflicto: “El que da el primero siempre es el agresor”. Y el colmo de este cínico juego se produce cuando dice: HORAS DESPUÉS DE, al final del útimo párrafo, en lugar de empezar la frase por el principio, o sea, por la causa del ataque aereo israelí: el lanzamiento de dos cohetes desde Gaza contra Israel.
Por otra parte, en una acción aíslada, los terroristas atacaron a un autobús público, hiriendo gravemente al único pasajero, un joven estudiante, y al chofer. El pie de la foto que muestra (foto) a unos militares israelís al lado de la carcasa del autobús la describe así: “Soldados israelíes pasan junto a un autobús contra el que IMPACTÓ un PROYECTIL DE MORTERO disparado desde la Franja de Gaza hacia el sur de Israel, en la carretera entre kibbutz de Nahal Oz y kibutz Saad”.
Cualquiera puede saberlo, pero por si acaso lo explicaré yo mismo; un proyectil de mortero cae desde arriba, vertilcalmente, al haber sido disparado por un arma de tiro parabólico o tiro por elevación. La precisión de un mortero es muy escasa y suele usarse saturando blancos concentrados, ya que suele “impactar un poco al azar”, dentro de un perímetro determinado. Cualquier militar se troncharía de risa ante la pretensión de alcanzar con un disparo de mortero a un blanco en movimiento. Pero esa ESCASA PRECISIÓN, precisamente, es la que proporciona una coartada, en este caso, al agresor: “un autobús alcanzado al azar”, en lugar de afirmar de que se trató, sin asomo de duda, de una AGRESIÓN PREMEDITADA CONTRA UN OBJETIVO CIVIL, como es un autobús.
Efectivamente, el impacto que se aprecia en la foto no está en el techo del autobus, como sería de esperar en el caso de un morterazo. Está claramente en el faldón vertical trasero del vehículo. Es, sin duda alguna, el impacto producido por el disparo directo –horizontal- de un lanzagranadas antitanque –seguramente uno de origen soviético denominado RPG7, comunmente usado por todas las milicias terroristas desde hace decadas. No se necesita ser muy malpensado para imaginar que ningún miliciano malgastaría una valiosa granada de carga hueca para herir únicamente a un chofer y a un crío. Lo más probable es que creyese que el autobús estaba lleno de civiles, y en ese caso “rentabilizarla”. Pero, a la “prudente” distancia desde la que efectuó el disparo no pudo comprobarlo.
“Bombardeos desde aviones y helicópteros, disparos de artillería procedentes de blindados y el lanzamiento de cohetes artesanales fueron algunas de las armas empleadas el jueves por el EJÉRCITO ISRAELÍ y los GRUPOS ARMADOS que operan en la franja de Gaza". Nuevamente, el “orden moral” de la redacción se hace presente; primero los bombardeos, luego los cohetes; con el “adorno” esta vez del adjetivo artesanales, referido a los cohetes de los terroristas. Ese es un recurso retórico seguramente eficaz, pero absolutamente impropio ya que los artefactos utilizados por los “mártires” yihadistas son, desde hace bastante tiempo, no armas “artesanales” como antes, sino perfectamente convencionales y de mortal eficacia dentro de sus moderados alcances, por el momento. El ejemplo lo constituyen los misiles Grad y Kassan, que si no están causando todas las víctimas que los asesinos esperaban se debe a las rigurosas medidas de autoprotección adoptadas por las poblaciones amenazadas.
Pero donde realmente ha brillado la “enviada especial”, ese portento de reportera que se hace llamar Ana Carbajosa, es cuando nos suelta : "La Yihad Islámica se responsabilizó además del lanzamiento ayer de tres cohetes tipo Grad, dos de los cuales ATERRIZARON en Bersheva, la gran ciudad del sur israelí, y un tercero cerca de la ciudad portuaria de Ashdod".
¡Extraordinario! La sofisticada tecnología armamentística del pueblo palestino ha conseguido llevar a cabo el prodigio balístico de que sus cohetes Grad, en vez de impactar, alcanzar o destruir sus objetivos, ATERRICEN seráficamente a su lado, como mensajeros de la ansiada paz. En serio, me parece intolerable que, en un organo de prensa que pasa por ser uno de los grandes rotativos de occidente, se le pague un salario, por ínfimo que este sea, a quien demuestra una ignorancia y una falta de profesionalidad como la exhibida por este ejemplar.
Claro que lo que parece desprenderse de este sorprendente caso, y de otros similares, es que la prioridad básica requerida para ser corresponsal en Oriente Medio tal vez sea la de profesar una devoción sin fisuras a la llamada causa palestina. En virtud de esa fé inquebrantable y libre de cualquier duda moral, la precisión, objetividad y veracidad de lo datos, dejan de ser la función esencial de la profesión del periodista, para ser sacrificados en el altar de la “justicia histórica” de la causa. A la que ¡aleluya! no solo se asiste como testigo remunerado, sino como activo militante. Desde butaca preferente. Y así, todos los días de Dios.
Para ilustrar todo esto hoy, y sin que sirva de precedente, os adjunto una serie de dibujos aparecidos en la prensa de la que estoy hablando, o en sus primas hermanas. Son ejemplos extraídos del muestrario de esa estupidez irresponsablemente judeófobica que nos rodea. Incluso en el ámbito de una actividad profesional, la de dibujante, que goza de una independencia editorial casi total dentro de las redacciones. Quiero decir que no está apenas condicionada por la línea ideológica del medio. Sus autores, a los que todos vosotros reconocereis, han sido y aún son parte de la “crème” del oficio. De hecho no conozco ningún ejemplo que apunte en sentido inverso. Y os lo digo yo, que sé de lo que estoy hablando.
Y es que he compartido mi tiempo, mi vida, durante años, con estas “perlas orientales”. ¿Cómo habré podido?
Me he salvado de puuuuro milagro…
miércoles, 6 de abril de 2011
Una mítica realidad.
Todos sabemos que los mitos constituyen una materia de estudio ampliamente desarrollada por eminentes eruditos de la antropologia, la historia, la etnología y otras ciencias sociales, que han tratado el tema desde ángulos altamente especializados. No obsatante, siempre que he tenido en mis manos alguna obra de divulgación de esos autores, nunca me pareció que ese asunto transcendiese la obra científica para afectarme personalmente en mi vida cotidiana. Y eso era así, porque en esos ensayos no se trataba del MITO MODERNO. Es decir, de un mito que hace irrupción en la historia del hombre, en un momento realmente inesperado, contradiciendo una especie de lógica histórica. Y, sin embargo, ese mito responde esencialmente a los mismos mecanismos psico-sociológicos que el resto de los mitos “clásicos”.
Hoy en día, repuesto de mi error, no hay momento de mi reflexión cotidina que no se contamine en mayor o menor grado con los colgajos sempiternos de la alienación mítica de mis conciudadanos. Y claro, algún día había que hablar del asunto. Y analizar el que, a mi parecer, podría ser el origen y ulterior desarrollo de este evidente paso atrás de la civilización. Aunque no sea nada divertido, la verdad.
Sostiene el filósofo Ernst Cassirer que el período del Terror, y la posterior irrupción en la vida política de Napoleón, certificaron la defunción de aquella gran esperanza que el advenimiento de la Revolución Francesa había traido consigo: la realización práctica de algo que no era más que un ideal, una especie de utopía, hasta entonces. Pero, ¿qué significaron esos hechos en definitiva? Pues algo que tendría unas consecuencias históricas tan graves, que aún las estamos padeciendo hoy en día. Se trató del arranque de una ruda crítica de la filosofía política clásica que suspuso el final, y la derrota, en la larga LUCHA CONTRA EL MITO. Esta, a través de la obra de los grandes teóricos del derecho natural y del contrato social, se había prolongado a lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII, tras su esperanzador inicio en el Renacimiento.
Habitualmente, suele considerarse a los románticos como los iniciadores de la tendencia reaccionaria y nacionalista, radicalmente crítica con derecho natural de los Ilustrados. Pero, según el mencionado pensador, aunque algunas personalidades románticas cantaban a los héroes, como Carlyle, y por lo tanto podrían ser sospechosas de un cierto culto al mito de la patria –quintaesencia del mito del Estado–, no por eso dejaban de reconocer el papel esencial del individuo. Este mismo filósofo romántico declaraba: ”Mi reino no reside en lo que tengo sino en lo que hago”. Este reconocimiento de la responsabilidad individual contradecía esencialmente al culto del mito de la raza, en el que toda acción individual está condicionada por las circunstancias de nacimiento del sujeto. Esto supone que incluso entre los románticos había diferencias y no todos ellos fueron, como Gobineau, las comadronas del MITO DEL ESTADO. Sin embargo los mitos románticos del héroe arquetípico, junto con el de la raza, constituirán los dos ingredientes mayores de todos los MITOS POLÍTICOS MODERNOS.
La descomposición del tejido social tradicional que trajo consigo la industrialización, y la consecuente atomización de la sociedad, exigió a la gente un grado inesperado de responsabilidad individual. La falta de la cultura política indispensable para hacerse cargo de ella, sumada a unas dificultades económicas y sociales aparentemente insuperables, determinaron el ambiente social perfecto para la aparición de los “medios deseperados”; esto es, los modernos mitos y sus rituales mágicos.
Pero los NUEVOS MITOS no seguían una itinerario clásico en su desarrollo. No. A estos nuevos mitos había que “fabricarlos”, siguiendo la lógica propia de aquella modernidad. Y es entonces cuando se echa mano de un recurso que acabará definiendo al futuro a partir de entonces: la TÉCNICA. Empezando por la técnica en el uso del lenguaje. La propaganda. El descubrimiento de las extraordinarias posibilidades de manipulación que encerraba el lenguaje, puso en manos de los profetas de la reacción contra el progreso el instrumento definitivo para alcanzar sus fines.
A la función “conceptual” del lenguaje, la propia de éste a lo largo del período de la Ilustración, la sustituyó una función “mágica” del mismo, destinada a sustituir los “conceptos” por las “emociones”. No es muy dificil entender el éxito de esa innovación. Los conceptos requieren un esfuerzo intelectual, y, lo que es más grave, comprometen al sujeto con las respuestas a sus propias reflexiones. Es muy probable que entre los “innovadores” del lenguaje, abundasen aquellos que consideraban al lenguaje conceptual como algo propio de las élites. Como una reminiscencia del Ancien Régime, del absolutismo… Ya empezaba a brotar esa planta parásita conocida por “igualitarismo”. Por abajo, claro.
Por el contrario, las “emociones” llegan por sí solas. Estimuladas únicamente por los sentidos y, por si fuera poco, al no surgir del propio individuo ¡no son de su responsabilidad! Son ajenas. Además, para la utilización de esa clase de lenguaje, solo se requiere el conocimiento de la “técnica” adecuada por parte del “estimulador”. Una técnica, por otra parte, perfectamente adaptada a un interlocutor mítico también recién inventado: la MASA. El interlocutor “virtual” que vino a sustituir al individuo real. Este nuevo y siniestro “lenguaje” se ha convertido a partir de entonces, y hasta el momento, en el instrumento de manipulación política por excelencia. George Orwell lo describe de manera magistral en “1984”.
A esa estrategia de destrucción sitemática del lenguaje como forma simbólica superior, se sumó otra versión de esa técnica, consistente en la “ritualización” de los actos. La utilización fáctica de las emociones, mediante montajes escénicos como las ceremonias multitudinarias, o ritos folclóricos de vibrante comunión social, etc. Bueno, en realidad era más de lo mismo, ya que, en definitiva, de lo que se trataba era de hacer desaparecer toda forma simbólica de comunicación, que es la que define al individuo como tal. No hay más que pensar en el papel que le reservaron al arte, la ciencia o cualquier formulación ética, religiosa o no, las experiancias más terminadas de esas nuevas tendencias, como fueron los totalitarismos.
¿Y cuál es el papel actual de los mitos? En mi opinión, la increible supervivencia de los mitos modernos solo se puede intentar entender desde un análisis que se aleje de su naturaleza concreta, y tratar de observar su contexto. Valorando de esta forma cómo esos mitos han sido capaces de “alterar” la propia realidad. Es decir, que tal vez la pregunta sería: ¿siguen siendo los mitos un medio, irracional o no, de relacionarse con la realidad, o ya se han convertido ellos mismos, parcial o totalmente, en la propia REALIDAD?
Analicémoslo desde el punto de vista del receptor del “mensaje”. El mito de la MASA ha sustituído al individuo a partir del mismo momento en que se inventó, en la era de la Industralización. La masa es “la expresión industrial” del individuo. Pero, a todo esto, ¿qué es la masa? Un concepto abstracto. Es una palabra que tiene una particularidad muy interesante. Es un sustantivo SINGULAR. Aunque represente a la PLURALIDAD por antonomasia. ¿Qué nos puede sugerir esa particularidad? Pues yo creo que algo esencial.
La pretensión de manejar un conjunto HETEROGÉNEO de voluntades potenciales en cada momento es un objetivo absurdo. Convencer a todos los elementos que constituyen ese conjunto de que no poseen otra forma de existencia fuera de su condición de MIEMBROS DE ESE CONJUNTO y reunir a todas esas diversas voluntades en un único sujeto SINGULAR y desprovisto de voluntad propia, y por lo tanto MANEJABLE, eso, sí es posible. La historia nos lo ha demostrado y aún nos lo demuestra cada día.
Una vez conseguido ese objetivo, y creadas las estructuras de conexión –los medios de comunicación de MASA-, todo lo que se decide y que nos afecta personalmente no está decidido pensando en cada uno de nosotros. El poder declara que está decidido pensando en lo que le conviene al conjunto social. La masa. Un MITO. Parece evidente, entonces, que si nosotros INDIVIDUALMENTE no contamos para nada en nuestras supuestas relaciones con ese poder, es que, simplemente, NO EXISTIMOS, como tales individuos. O sea que una abstración, el mito de la masa, ha SUSTITUÍDO, a todos los efectos prácticos, a una realidad concreta que somos nosotros. En una palabra, debo revisar urgentemente lo que hasta ahora percibía como realidad. ¡Casi nada!
Bueno, si a todo este desastre le añadimos que la vida en general, y globalmente hablando, parece transformarse cada día más en una imagen virtual en la pantalla de un ordenador, vamos a tener que echarle mucha IMAGINACIÓN a la REALIDAD para que vuelva a ser REAL, tal como siempre la hemos IMAGINADO. Y el caso es que que, a veces, miro a mí alrededor y veo a algunos individuos. Normales. Como si todos los que me rodean no fuesen mandriles carnívoros. No tengo ni idea de dónde puede venirme esa alucinación. Tal vez de algún recóndito lugar de ese mecanismo insospechado que es la memoria. Como ya he dicho otras veces, la memoria, o al menos la mía, parece un perro un poco tonto y lameculos, que cuando le lanzo un simple piedra, siempre se siente obligado a traerme una bonita pelotita de colores, bastante cursi. Pero muchas veces, otros recuerdos son como frágiles e ingrávidas pompas de jabón que duran lo que duran y nunca está uno seguro de volver a verlas.
Sobre todo si aparece el alemán ese, ya sabeis… Alzheimer, y le pega una patada al cubo del agua enjabonada.
¡Que Dios no lo quiera!
Hoy en día, repuesto de mi error, no hay momento de mi reflexión cotidina que no se contamine en mayor o menor grado con los colgajos sempiternos de la alienación mítica de mis conciudadanos. Y claro, algún día había que hablar del asunto. Y analizar el que, a mi parecer, podría ser el origen y ulterior desarrollo de este evidente paso atrás de la civilización. Aunque no sea nada divertido, la verdad.
Sostiene el filósofo Ernst Cassirer que el período del Terror, y la posterior irrupción en la vida política de Napoleón, certificaron la defunción de aquella gran esperanza que el advenimiento de la Revolución Francesa había traido consigo: la realización práctica de algo que no era más que un ideal, una especie de utopía, hasta entonces. Pero, ¿qué significaron esos hechos en definitiva? Pues algo que tendría unas consecuencias históricas tan graves, que aún las estamos padeciendo hoy en día. Se trató del arranque de una ruda crítica de la filosofía política clásica que suspuso el final, y la derrota, en la larga LUCHA CONTRA EL MITO. Esta, a través de la obra de los grandes teóricos del derecho natural y del contrato social, se había prolongado a lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII, tras su esperanzador inicio en el Renacimiento.
Habitualmente, suele considerarse a los románticos como los iniciadores de la tendencia reaccionaria y nacionalista, radicalmente crítica con derecho natural de los Ilustrados. Pero, según el mencionado pensador, aunque algunas personalidades románticas cantaban a los héroes, como Carlyle, y por lo tanto podrían ser sospechosas de un cierto culto al mito de la patria –quintaesencia del mito del Estado–, no por eso dejaban de reconocer el papel esencial del individuo. Este mismo filósofo romántico declaraba: ”Mi reino no reside en lo que tengo sino en lo que hago”. Este reconocimiento de la responsabilidad individual contradecía esencialmente al culto del mito de la raza, en el que toda acción individual está condicionada por las circunstancias de nacimiento del sujeto. Esto supone que incluso entre los románticos había diferencias y no todos ellos fueron, como Gobineau, las comadronas del MITO DEL ESTADO. Sin embargo los mitos románticos del héroe arquetípico, junto con el de la raza, constituirán los dos ingredientes mayores de todos los MITOS POLÍTICOS MODERNOS.
La descomposición del tejido social tradicional que trajo consigo la industrialización, y la consecuente atomización de la sociedad, exigió a la gente un grado inesperado de responsabilidad individual. La falta de la cultura política indispensable para hacerse cargo de ella, sumada a unas dificultades económicas y sociales aparentemente insuperables, determinaron el ambiente social perfecto para la aparición de los “medios deseperados”; esto es, los modernos mitos y sus rituales mágicos.
Pero los NUEVOS MITOS no seguían una itinerario clásico en su desarrollo. No. A estos nuevos mitos había que “fabricarlos”, siguiendo la lógica propia de aquella modernidad. Y es entonces cuando se echa mano de un recurso que acabará definiendo al futuro a partir de entonces: la TÉCNICA. Empezando por la técnica en el uso del lenguaje. La propaganda. El descubrimiento de las extraordinarias posibilidades de manipulación que encerraba el lenguaje, puso en manos de los profetas de la reacción contra el progreso el instrumento definitivo para alcanzar sus fines.
A la función “conceptual” del lenguaje, la propia de éste a lo largo del período de la Ilustración, la sustituyó una función “mágica” del mismo, destinada a sustituir los “conceptos” por las “emociones”. No es muy dificil entender el éxito de esa innovación. Los conceptos requieren un esfuerzo intelectual, y, lo que es más grave, comprometen al sujeto con las respuestas a sus propias reflexiones. Es muy probable que entre los “innovadores” del lenguaje, abundasen aquellos que consideraban al lenguaje conceptual como algo propio de las élites. Como una reminiscencia del Ancien Régime, del absolutismo… Ya empezaba a brotar esa planta parásita conocida por “igualitarismo”. Por abajo, claro.
Por el contrario, las “emociones” llegan por sí solas. Estimuladas únicamente por los sentidos y, por si fuera poco, al no surgir del propio individuo ¡no son de su responsabilidad! Son ajenas. Además, para la utilización de esa clase de lenguaje, solo se requiere el conocimiento de la “técnica” adecuada por parte del “estimulador”. Una técnica, por otra parte, perfectamente adaptada a un interlocutor mítico también recién inventado: la MASA. El interlocutor “virtual” que vino a sustituir al individuo real. Este nuevo y siniestro “lenguaje” se ha convertido a partir de entonces, y hasta el momento, en el instrumento de manipulación política por excelencia. George Orwell lo describe de manera magistral en “1984”.
A esa estrategia de destrucción sitemática del lenguaje como forma simbólica superior, se sumó otra versión de esa técnica, consistente en la “ritualización” de los actos. La utilización fáctica de las emociones, mediante montajes escénicos como las ceremonias multitudinarias, o ritos folclóricos de vibrante comunión social, etc. Bueno, en realidad era más de lo mismo, ya que, en definitiva, de lo que se trataba era de hacer desaparecer toda forma simbólica de comunicación, que es la que define al individuo como tal. No hay más que pensar en el papel que le reservaron al arte, la ciencia o cualquier formulación ética, religiosa o no, las experiancias más terminadas de esas nuevas tendencias, como fueron los totalitarismos.
¿Y cuál es el papel actual de los mitos? En mi opinión, la increible supervivencia de los mitos modernos solo se puede intentar entender desde un análisis que se aleje de su naturaleza concreta, y tratar de observar su contexto. Valorando de esta forma cómo esos mitos han sido capaces de “alterar” la propia realidad. Es decir, que tal vez la pregunta sería: ¿siguen siendo los mitos un medio, irracional o no, de relacionarse con la realidad, o ya se han convertido ellos mismos, parcial o totalmente, en la propia REALIDAD?
Analicémoslo desde el punto de vista del receptor del “mensaje”. El mito de la MASA ha sustituído al individuo a partir del mismo momento en que se inventó, en la era de la Industralización. La masa es “la expresión industrial” del individuo. Pero, a todo esto, ¿qué es la masa? Un concepto abstracto. Es una palabra que tiene una particularidad muy interesante. Es un sustantivo SINGULAR. Aunque represente a la PLURALIDAD por antonomasia. ¿Qué nos puede sugerir esa particularidad? Pues yo creo que algo esencial.
La pretensión de manejar un conjunto HETEROGÉNEO de voluntades potenciales en cada momento es un objetivo absurdo. Convencer a todos los elementos que constituyen ese conjunto de que no poseen otra forma de existencia fuera de su condición de MIEMBROS DE ESE CONJUNTO y reunir a todas esas diversas voluntades en un único sujeto SINGULAR y desprovisto de voluntad propia, y por lo tanto MANEJABLE, eso, sí es posible. La historia nos lo ha demostrado y aún nos lo demuestra cada día.
Una vez conseguido ese objetivo, y creadas las estructuras de conexión –los medios de comunicación de MASA-, todo lo que se decide y que nos afecta personalmente no está decidido pensando en cada uno de nosotros. El poder declara que está decidido pensando en lo que le conviene al conjunto social. La masa. Un MITO. Parece evidente, entonces, que si nosotros INDIVIDUALMENTE no contamos para nada en nuestras supuestas relaciones con ese poder, es que, simplemente, NO EXISTIMOS, como tales individuos. O sea que una abstración, el mito de la masa, ha SUSTITUÍDO, a todos los efectos prácticos, a una realidad concreta que somos nosotros. En una palabra, debo revisar urgentemente lo que hasta ahora percibía como realidad. ¡Casi nada!
Bueno, si a todo este desastre le añadimos que la vida en general, y globalmente hablando, parece transformarse cada día más en una imagen virtual en la pantalla de un ordenador, vamos a tener que echarle mucha IMAGINACIÓN a la REALIDAD para que vuelva a ser REAL, tal como siempre la hemos IMAGINADO. Y el caso es que que, a veces, miro a mí alrededor y veo a algunos individuos. Normales. Como si todos los que me rodean no fuesen mandriles carnívoros. No tengo ni idea de dónde puede venirme esa alucinación. Tal vez de algún recóndito lugar de ese mecanismo insospechado que es la memoria. Como ya he dicho otras veces, la memoria, o al menos la mía, parece un perro un poco tonto y lameculos, que cuando le lanzo un simple piedra, siempre se siente obligado a traerme una bonita pelotita de colores, bastante cursi. Pero muchas veces, otros recuerdos son como frágiles e ingrávidas pompas de jabón que duran lo que duran y nunca está uno seguro de volver a verlas.
Sobre todo si aparece el alemán ese, ya sabeis… Alzheimer, y le pega una patada al cubo del agua enjabonada.
¡Que Dios no lo quiera!
domingo, 3 de abril de 2011
Los Trasmallos virtuales.
Cuando yo era niño, y toda mi pasión pendía de una caña de pescar, oí hablar por primera vez del Trasmallo. Los marineros, nuestros maestros pescadores, echaban pestes del Trasmallo. Lo responsabilizaban de las malas pesquerías que hacían y pronosticaban una próxima e inexorable ruina para su oficio. ¿ Y en qué consistía el objeto de aquella especie de fobia que iba apoderándose de las conversaciones, a menudo picantes e ingeniosas, de los marineros para convertirse en un monotema casi obsesivo ?
El Trasmallo es un arte de pesca de gran efectividad, que seguramente se deriva de otros anteriores, pero que en el litoral donde yo me hacía adolescente apareció hacia mediados de los años ’50. Es un arte de red de enmalle constituído por tres mallas paralelas, de donde le vendrá seguramente el nombre. No voy a describirlo aquí, ni a explicar como funciona. Solo diré que, como predijeron auquellos sabios profesionales, la aparición del trasmallo cambió el panorama de la pesca de bajura. Para peor. Y de paso contribuyó a que yo, al mismo tiempo que me crecía el bigote, buscase otro tipo de caladero en el que las presas no tenían escamas.
O eso creía yo, pero esa es otra historia.
Dígamos que el verbo “enredar” deriva del sustantivo red, como arte de pesca, y por lo tanto tiene un origen marinero. Se refiere a la captura de un pez cuyas aletas espinosas o agallas se enmarañan en el tejido de una malla. Casi naturalmente, un resultado tan eficiente conseguido mediante un mecanismo tan astutamente ingenioso, como era una red o malla, inspiró de inmediato el desarrollo retórico del concepto. Y así inventamos la acción de enredarse.
Enredarse posee una connotación negativa. Quien se enreda, como el pez, está atrapado; inmovilizado. Pero ello no responde obligatoriamente a una acción transitiva. Te puede enredar un trilero con la malla de sus tres cartas, sus habilidosos dedos y tu ambición, pero también te puedes enredar tú solito, extraviándote en los meandros de tu discurso o acción, y quedando al devalo, al haber perdido de vista tu primer propósito.
Pero una red es, asi mismo, toda organización estructurada en torno a las interconexiones de sus elementos. Antes, las redes eran cosa de empresas o estados y cosas así. Como la red eléctrica o la telefónica. Nada nuestro. Hasta que que, de pronto, apareció LA RED. Así, con mayúscula. La red de redes. Más conocida por Internet. En aquella misma época de mi niñez, de la que os hablaba, mis colegas y yo no sabíamos ni una palabra de ingés. Miento. Sabíamos una porque jugábamos al pin-pon, y cuando la pelota de saque pasaba al campo del adversario, pero había tocado la red, había que repetir el saque porque había sido “net”. Net=Red.
La red Internet es un invento maravilloso como todos los que surgen de la mente humana. Otro cantar es lo que hacemos con ellos. De entrada, vivimos una época en la que para la adquisición de conocimientos, de conceptos, se ha ido rebajando el precio –el esfuerzo requerido para su comprensión– hasta hacerlo innecesario, o sea, hasta hacerlo gratuito. El término “social”, es aplicado a cualquier cosa a la que se le haya abolido su valor. Gratis para todo el mundo. De esta manera se nos nos iguala a todos al nivel del mayor capullo del coro. Igualados por “abajo”.
Lo “social” hacía referencia, en origen, a algo compartido colectivamente. Sin más. Como un adverbio de modo. Hasta que ese saco de malicia que fue Karl Marx le atribuyó la condición de protagonista histórico, al editar ese engendro conceptual que es el término “justicia social”. Éxito total. Ahora ya no hace falta ni siquiera conocer su origen ni su significado. “Social” es como “solidario”. Es como “guay”… Es lo que tiene que ser. Lo correcto. Pero, sobre todo, lo que es “social” es GRATIS.
Hoy en día, el concepto de “estado providencia” está tan sumamente metabolizado por el personal, que todo lo que NO es gratis –para todo ser nacido, y por el simple hecho de haber nacido– es una pura injusticia. Asi que la aparición de Internet, que es GRATIS –una vez que papá fetén o papá estado, han cumplido con su obligación de proveer de un ordenador y una conexión– ha venido a corroborar el sacrosanto principio de “igualdad”.
Y claro, como no podía ser de otra manera, aparecieron las “redes sociales”.
Cuando el trasmallo se convierte en una mala arte, es cuando deja de ser un “arte claro”, con luz o abertura de malla adecuada, para convertirse en “arte ciego”, o sea con una luz de malla mínima en el que quedan atrapados los alevines o inmaduros. Eso ocurre cuando se calcula esa abertura a partir de la talla del más canijo. De nuevo, igualando por “abajo”.
Las llamadas redes sociales son trasmallos. Algunos tienen escala pelágica. Redes de altura, como Internet. Otros son volantas de bajura, Facebook, Twiter, etc, “artes ciegos” en los que a veces los pescadores perdemos plomos y aparejos. Pero en ellos viven, encantadamente enredados en su sortilegio, los alevines que nunca crecerán. Unos inmaduros cuya escasa personalidad se ha evaporado definitivamente tras un seudónimo y que danzan sin cesar, seducidos por un eterno y estremecedor raquitismo.
Eso sí, muy “social”. Que conste.
El Trasmallo es un arte de pesca de gran efectividad, que seguramente se deriva de otros anteriores, pero que en el litoral donde yo me hacía adolescente apareció hacia mediados de los años ’50. Es un arte de red de enmalle constituído por tres mallas paralelas, de donde le vendrá seguramente el nombre. No voy a describirlo aquí, ni a explicar como funciona. Solo diré que, como predijeron auquellos sabios profesionales, la aparición del trasmallo cambió el panorama de la pesca de bajura. Para peor. Y de paso contribuyó a que yo, al mismo tiempo que me crecía el bigote, buscase otro tipo de caladero en el que las presas no tenían escamas.
O eso creía yo, pero esa es otra historia.
Dígamos que el verbo “enredar” deriva del sustantivo red, como arte de pesca, y por lo tanto tiene un origen marinero. Se refiere a la captura de un pez cuyas aletas espinosas o agallas se enmarañan en el tejido de una malla. Casi naturalmente, un resultado tan eficiente conseguido mediante un mecanismo tan astutamente ingenioso, como era una red o malla, inspiró de inmediato el desarrollo retórico del concepto. Y así inventamos la acción de enredarse.
Enredarse posee una connotación negativa. Quien se enreda, como el pez, está atrapado; inmovilizado. Pero ello no responde obligatoriamente a una acción transitiva. Te puede enredar un trilero con la malla de sus tres cartas, sus habilidosos dedos y tu ambición, pero también te puedes enredar tú solito, extraviándote en los meandros de tu discurso o acción, y quedando al devalo, al haber perdido de vista tu primer propósito.
Pero una red es, asi mismo, toda organización estructurada en torno a las interconexiones de sus elementos. Antes, las redes eran cosa de empresas o estados y cosas así. Como la red eléctrica o la telefónica. Nada nuestro. Hasta que que, de pronto, apareció LA RED. Así, con mayúscula. La red de redes. Más conocida por Internet. En aquella misma época de mi niñez, de la que os hablaba, mis colegas y yo no sabíamos ni una palabra de ingés. Miento. Sabíamos una porque jugábamos al pin-pon, y cuando la pelota de saque pasaba al campo del adversario, pero había tocado la red, había que repetir el saque porque había sido “net”. Net=Red.
La red Internet es un invento maravilloso como todos los que surgen de la mente humana. Otro cantar es lo que hacemos con ellos. De entrada, vivimos una época en la que para la adquisición de conocimientos, de conceptos, se ha ido rebajando el precio –el esfuerzo requerido para su comprensión– hasta hacerlo innecesario, o sea, hasta hacerlo gratuito. El término “social”, es aplicado a cualquier cosa a la que se le haya abolido su valor. Gratis para todo el mundo. De esta manera se nos nos iguala a todos al nivel del mayor capullo del coro. Igualados por “abajo”.
Lo “social” hacía referencia, en origen, a algo compartido colectivamente. Sin más. Como un adverbio de modo. Hasta que ese saco de malicia que fue Karl Marx le atribuyó la condición de protagonista histórico, al editar ese engendro conceptual que es el término “justicia social”. Éxito total. Ahora ya no hace falta ni siquiera conocer su origen ni su significado. “Social” es como “solidario”. Es como “guay”… Es lo que tiene que ser. Lo correcto. Pero, sobre todo, lo que es “social” es GRATIS.
Hoy en día, el concepto de “estado providencia” está tan sumamente metabolizado por el personal, que todo lo que NO es gratis –para todo ser nacido, y por el simple hecho de haber nacido– es una pura injusticia. Asi que la aparición de Internet, que es GRATIS –una vez que papá fetén o papá estado, han cumplido con su obligación de proveer de un ordenador y una conexión– ha venido a corroborar el sacrosanto principio de “igualdad”.
Y claro, como no podía ser de otra manera, aparecieron las “redes sociales”.
Cuando el trasmallo se convierte en una mala arte, es cuando deja de ser un “arte claro”, con luz o abertura de malla adecuada, para convertirse en “arte ciego”, o sea con una luz de malla mínima en el que quedan atrapados los alevines o inmaduros. Eso ocurre cuando se calcula esa abertura a partir de la talla del más canijo. De nuevo, igualando por “abajo”.
Las llamadas redes sociales son trasmallos. Algunos tienen escala pelágica. Redes de altura, como Internet. Otros son volantas de bajura, Facebook, Twiter, etc, “artes ciegos” en los que a veces los pescadores perdemos plomos y aparejos. Pero en ellos viven, encantadamente enredados en su sortilegio, los alevines que nunca crecerán. Unos inmaduros cuya escasa personalidad se ha evaporado definitivamente tras un seudónimo y que danzan sin cesar, seducidos por un eterno y estremecedor raquitismo.
Eso sí, muy “social”. Que conste.
lunes, 28 de marzo de 2011
¡...Porque lo que hacen otros está claro!
(Continuación)
Las Fuerzas Armadas turcas, se harán cargo de la gestión del aeropuerto de Benghazi, en Libia, en el marco de su participación en las operaciones militares en curso. No se sabe si los militares turcos lo harán desde una oficina suspendida sobre el aeropuerto en un globo cautivo o si serán autorizados, en su condición de fieles musulmanes, a poner su pies en el sagrado suelo patrio.
Interesante noticia. Para empezar la OTAN va a emplear tropas en tierra en contra de lo declarado hasta ahora (si me permitís la inmodestia yo ya lo había anunciado en la anterior entrega). Y esas tropas, mira tú por dónde, serán las de un gobierno islamista. El gobierno del SUNITA Erdogán.
Y, oye…¡que casualidad!, el SUNITA Erdogán ha declarado, hoy Lunes, que ha aconsejado a ese apostol de los derechos humanos ALAUITA, el sirio Bachar al-Assad, que se está enfrentando a una revuelta SUNITA desde hace dos semanas, que más le valdría ir aflojando un poco la rienda y conceder “algunas reformas reclamadas por su pueblo”.
Sin dejar Siria, se ha sabido que el Sheik SUNITA Ali Issa al-Ubeidi ha declarado recientemente -en un comunicado de la Unión de Tribus Sunitas Árabes Sirias difundido por Internet-: “…en nombre de Alláh, el Clemente, el Misericordioso, declaramos una revolución contra el régimen (gobierno alauita sirio). Nos comprometemos delante de Alláh a llevarla a cabo”. Esta joya de Ali Issa añade en ese texto oficial que la revolución contra el régimen de Bachar al-Assar la declara en nombre de las tribus pertenicientes a la secta SUNITA, que componen más de la mitad de la sociedad siria.
Por otro lado del mismo lado, otra perla oriental llamada Abdul Hakim el-Hasadi, al que se reconoce como uno de los responsables de la rama SUNITA de los “rebeldes” libios, y que combatió, al parecer, contra la OTAN en Afghanistan hasta el 2002 en las filas islamistas, acaba de declarar acerca de los combatientes SUNITAS miembros de al-Qaeda, que se han integrado en las “tropas rebeldes” libias: “ Los miembros de al-Qaeda son buenos musulmanes.(…) son patriotas y buenos musulmanes, no terroristas”.
O sea que los enemigos de mis aliados, a los que yo combato en Afghanistan, son mis aliados en Libia, en contra de quien últimamente me ayudaba a combatir a los enemigos de mis aliados en Afghanistan.¡Está clarísimo!
Vamos a ver si me salen las cuentas. El “papa” SUNITA turco, Erdogán, dispone de un control, cuyos límites concretos se me escapan, sobre : 1º) Los “rebeldes” libios SUNITAS, incluídos los miembros de al-Qaeda de Abdul Hakim el-Hasadi. 2º) Los “rebeldes” sirios SUNITAS, incluídos los revolucionarios de Ali Issa al-Ubeidi. Y 3º), por si fuera poco, mantiene una alianza -“contra natura” pero alianza-, con la teocracia CHIITA iraní, a cuyos pechos se alimentan los terroristas CHIITAS de Hezbollah y los muchachotes de Hamás. Demasiadas pirañas para una charca tan pequeña. Aunque cuando ya necesito rebobinar urgentemente es cuando pienso que Israel mantiene un tratado con Turquía.
Cuando los cabeza de huevo del HSBC pronosticaban que Turquía, ese apestado que los finos europeos tienen esperando a la intemperie ante la puerta de su Club, probablemente sería de los pocos que se salvarían hacia el 2050, no sé si tendrían en cuenta la fina astucia que está exhibiendo de pronto el tío Erdogán. ¡Un monstruo!
¡No sé, no sé! ¡Verás tú como vamos a tener que inventar otra vez el croissant…!
Las Fuerzas Armadas turcas, se harán cargo de la gestión del aeropuerto de Benghazi, en Libia, en el marco de su participación en las operaciones militares en curso. No se sabe si los militares turcos lo harán desde una oficina suspendida sobre el aeropuerto en un globo cautivo o si serán autorizados, en su condición de fieles musulmanes, a poner su pies en el sagrado suelo patrio.
Interesante noticia. Para empezar la OTAN va a emplear tropas en tierra en contra de lo declarado hasta ahora (si me permitís la inmodestia yo ya lo había anunciado en la anterior entrega). Y esas tropas, mira tú por dónde, serán las de un gobierno islamista. El gobierno del SUNITA Erdogán.
Y, oye…¡que casualidad!, el SUNITA Erdogán ha declarado, hoy Lunes, que ha aconsejado a ese apostol de los derechos humanos ALAUITA, el sirio Bachar al-Assad, que se está enfrentando a una revuelta SUNITA desde hace dos semanas, que más le valdría ir aflojando un poco la rienda y conceder “algunas reformas reclamadas por su pueblo”.
Sin dejar Siria, se ha sabido que el Sheik SUNITA Ali Issa al-Ubeidi ha declarado recientemente -en un comunicado de la Unión de Tribus Sunitas Árabes Sirias difundido por Internet-: “…en nombre de Alláh, el Clemente, el Misericordioso, declaramos una revolución contra el régimen (gobierno alauita sirio). Nos comprometemos delante de Alláh a llevarla a cabo”. Esta joya de Ali Issa añade en ese texto oficial que la revolución contra el régimen de Bachar al-Assar la declara en nombre de las tribus pertenicientes a la secta SUNITA, que componen más de la mitad de la sociedad siria.
Por otro lado del mismo lado, otra perla oriental llamada Abdul Hakim el-Hasadi, al que se reconoce como uno de los responsables de la rama SUNITA de los “rebeldes” libios, y que combatió, al parecer, contra la OTAN en Afghanistan hasta el 2002 en las filas islamistas, acaba de declarar acerca de los combatientes SUNITAS miembros de al-Qaeda, que se han integrado en las “tropas rebeldes” libias: “ Los miembros de al-Qaeda son buenos musulmanes.(…) son patriotas y buenos musulmanes, no terroristas”.
O sea que los enemigos de mis aliados, a los que yo combato en Afghanistan, son mis aliados en Libia, en contra de quien últimamente me ayudaba a combatir a los enemigos de mis aliados en Afghanistan.¡Está clarísimo!
Vamos a ver si me salen las cuentas. El “papa” SUNITA turco, Erdogán, dispone de un control, cuyos límites concretos se me escapan, sobre : 1º) Los “rebeldes” libios SUNITAS, incluídos los miembros de al-Qaeda de Abdul Hakim el-Hasadi. 2º) Los “rebeldes” sirios SUNITAS, incluídos los revolucionarios de Ali Issa al-Ubeidi. Y 3º), por si fuera poco, mantiene una alianza -“contra natura” pero alianza-, con la teocracia CHIITA iraní, a cuyos pechos se alimentan los terroristas CHIITAS de Hezbollah y los muchachotes de Hamás. Demasiadas pirañas para una charca tan pequeña. Aunque cuando ya necesito rebobinar urgentemente es cuando pienso que Israel mantiene un tratado con Turquía.
Cuando los cabeza de huevo del HSBC pronosticaban que Turquía, ese apestado que los finos europeos tienen esperando a la intemperie ante la puerta de su Club, probablemente sería de los pocos que se salvarían hacia el 2050, no sé si tendrían en cuenta la fina astucia que está exhibiendo de pronto el tío Erdogán. ¡Un monstruo!
¡No sé, no sé! ¡Verás tú como vamos a tener que inventar otra vez el croissant…!
viernes, 25 de marzo de 2011
¿Alguno sabe que estamos haciendo en Libia?
Por primera vez en la la lista interminable de conflictos recientes, me encuentro delante de uno en el que mi infalible fórmula para un “posicionamiento decente” no funciona. Desde que la democracia adquirió su moderna definición en el siglo XVIII, ninguna nación que hubiese adoptado ese sistema de estado se ha enfrentado a otra democracia en un conflicto armado. En el “normal” enfrentamiento que oponía a una democracia contra otro estado no democrático, la opción era sencilla. Digo sencilla aunque, a veces, no era facilmente entendible por parte de los espíritus “inclinados” ideológicamente. Aún recuerdo mis dificultades para explicar porqué en la guerra de las Malvinas me situé del lado de la Gran Bretaña. Por no hablar de la actual situación bélica entre Israel y las milicias terroristas de Gaza.
Es verdad que dentro de las combinaciones de posibles conflictos entre estados regidos por esos dos sistemas, también cabe el enfrentamiento entre dos de ellos no democráticos. Pero acostumbrados fatalmente a escenarios dependientes de dos bloques, de pronto uno se sorprende ante una situación, como la que se está desarrollando en Libia, en la que tiene que escoger, al parecer, entre lo malo y lo peor.
Porque, vamos a ver. Una vacilante y agotadoramente indecisa coalición de naciones consiguió, vaya usted a saber después de qué sucias transaciones y de qué miserables concesiones, que ese club que reune a la mayor cantidad de regímenes corruptos y dictatoriales de la historia, la ONU, les autorizase a intervenir para, supuestamente, evitar que uno más de los múltiples dictadores con los que se codean en esos organismos internacionales, dejase de machacar al pueblo indefenso de su país.
Hasta aquí, la teoría. Digo teoría porque ni yo, ni nadie que yo conozca, hemos podido evaluar las pruebas de que esos hechos tengan lugar, ni las circunstancias concretas en las que se supone que están sucediendo, por la simple razón de esas pruebas no existen más allá de lo que existieron aquellas otras que demostraban que Sadam Husein estaba en posesión de armas de destrucción masiva, exceptuando la del petroleo. Así es que, si queremos aproximarnos un poco más al problema, antes de arriesgar una toma de partido o compromiso moral con la situación, debemos tener en cuenta una serie de hechos y circunstancias que inexcusablemente deben formar parte de esa reflexión.
La primera cuestión que conviene tener en cuenta es que ese país tiene únicamente dos cosas en común con el resto de sus agitados vecinos del norte de África: la lengua árabe y la religión musulmana. Por lo demás ni su extensión geográfica; ni su historia; ni su densidad de población; ni sus recursos naturales; ni, sobre todo, su estructura social, que determina los aspectos esenciales de su realidad actual, tienen nada que ver con ellos. Conocemos la historia de Libia. Y conocemos, porque lo vivimos en su día, que Muammar al-Ghaddafi, un beduíno nacionalista(?), miembro de una tribu nómada y jóven oficial admirador de Nasser, derrocó mediante una insurrección militar iniciada en Sebba el 1 de Septiembre de 1969, a la Dinastía sanusí, viejos resistentes frente a la Italia fascista y que había sido puesta al frente del nuevo estado independiente de Libia por una resolución de la ONU en Noviembre de 1949,
Quién fue el dictador iluminado al-Ghaddafi a lo largo de estos 42 años es bien conocido. Creador de una original teoría política contenida en su famoso Libro Verde que, en el contexto delirante del tercermundismo de la época, trataba de amalgamar una pizca de socialismo populista con una ración de nacionalismo panarabista(?), un aderezo de democracia directa y una lectura singular del Corán. Todo ello financiado por la nacionalizada industría del petroleo, que en un país con una densidad de población de 1 habitante escaso por Km. cuadrado, permitió en un tiempo record, pasar de ser uno de los países más pobres del continente, a detentar la mayor tasa de renta por cabeza del mismo.
Claro que todo eso no parece que fuera muy dificil de hacer en aquellas circunstancias, dentro del país, para este joven del desierto. Otra cosa era enfrentarse a la tarea de ocupar un puesto en el concierto político mundial. Su arrogante talante de originalidad mesiánica no vió ningún inconveniente en enfrentarse simultaneamente a la URSS y a los USA, y enemistarse de paso con toda la comunidad árabe de Medio Oriente. Así, como te lo cuento. Semejante hazaña tuvo la consecuencia de no dejarle otra opción a su ambición de notoriedad internacional que la de arrimarse a los pobres de África y de Latinoamérica. Y quien dice arrimarse dice apoyar y financiar aventuras revolucionarias de diverso pelaje, en sus diversos niveles. Incluida muy especialmente la lucha terrorista.
En esa carrera hacia ninguna parte, fue recorriendo de fracaso en fracaso todo el viacrucis, sembrando de muertos esa senda, hasta el bombardeo de sus própia residencia, sin aviso ni resolución previa de la ONU, en la que una pobre niña pagó la irresposabilidad de su padre adoptivo con su vida. A partir de ahí las cosas no podían mejorar, a pesar de que algo debió haber aprendido, cuando consiguió evitar, con una discreción impropia del personaje, el verse implicado en los diversos conflictos que avecinaron su país estos últimos años. Aunque veremos más tarde que también esto hay que considerarlo en términos relativos.
¿Quiénes son sus adversarios en el conflicto actual? No lo sabemos. Pero lo que sí sabemos es que no es un pueblo indefenso a merced del dictador. Son hombres armados. Poco o nada organizados, es cierto; pero que, constituídos en grupos más o menos homogéneos, han hecho recular durante días a las llamadas tropas del Gobierno, cuya organización no parece superar en gran medida a la de sus oponentes, aunque su material bélico sea bastante más intimidatorio. ¿Dónde están los civiles, a todo esto? ¿Son civiles las víctimas, o son combatientes?¿Son todos ellos “rebeldes”, o depende de dónde te pille el baile? ¿Qué pintan entre esos “rebeldes” un par de generales del Ejército como son Omar Hariri o Abdul Fatah Younis, compañeros de Muammar en el golpe que le llevó al poder en 1969? Hay quien dice, entre los adversarios de Ghaddafi, que pueden estar jugando a un doble juego.
Ahora bien, la izquierda (y Zapatero) y la extrema izquierda europeas están, por primera vez en la historia reciente de este tipo de conflictos, al lado de los oponentes a uno de los líderes antioccidentales históricos. Sorpresa. Pero esos oponentes son opacos. Muy opacos. Podrían ser simpatizantes, sino miembros de al-Qaeda, según un dossier llamado “Sinjar Documents”, capturados por los servicios secretos americanos en 2007, en Irak (1), o ciertos testimonios “in situ”(2).
Esos combatientes, que nos piden angustiados ayuda (por cierto, a esa ayuda, en términos militares, se la conoce como “apoyo al suelo”, o sea ataques aereos tácticos sobre posiciones terrestres enemigas, apoyando los asaltos de las tropas propias de infantería), nos previenen acerca de una posible tentación de poner nuestros pies “infieles” sobre su territorio sagrado. Según la resolución de la ONU solo podemos “mancillar” su aire. No su suelo.
Entre esos desconocidos grupos de resistencia a Ghaddafi figura, sin embargo, uno del que sí se tienen noticias. Es más, figura por méritos propios en la lista de organizaciones terroristas internacionales, en los archivos de varios servicios de inteligencia occidentales. Es el autodenominado Grupo Armado Islámico Libio. Etos combatientes proceden del Este de Libia. Se sabe que durante la guerra de Irak, era del Este de Libia de donde procedían muchos de los guerrilleros integrados en los grupos controlados por al-Qaeda. Una quinta parte de los combatientes extranjeros antioccidentales de esa guerra, venían de ciudades orientales libias como Darnah. Del Este del país. De la Cirenaica, la parte del país que se considera más puramente árabe, y no berebere. De ahí proceden los sanusíes, secta puritana que se estableció a mediados del siglo XIX; que encabezó la resistencia frente a los colonos italianos hasta 1931, y a la que pertenecía el rey Muhammad Idris al-Sanusi primer y único rey de la Libia independendiente hasta su derrocamiento por el sátrapa actual.
No sé como lo veis vosotros, pero yo no tengo nada claro en este asunto. Tras una actuación de las fuerzas terrestres de la OTAN que cualquiera que sepa un mínimo de estos asuntos dará por descontada, diga lo que diga la ONU, aparte de las de inteligencia que están sobre el terreno desde antes de empezar este lío, y después de la fuga o ejecución del coronel drag-queen de la foto de ahí arriba, lo que sería el colmo es que tuvieramos que volver las armas 180 grados para defender a la población civil de nuestros recientes aliados “los rebeldes”, que pueden empezar, a su vez, a hacer “limpieza”. Acordaros de cómo acabó la historia de la ayuda a los mujaidines afganos (más tarde talibanes) contra los rusos invasores...
Podríamos acabar este culebrón, teniendo una segunda Somalia, y a los señores piratas sentados en las mesas des los consejos de administración de las empresas de exportación de crudo libio.
¡No sé si una vez llegados al borde del abismo, habremos dado un enorme paso hacia delante!
(Continuará)
(1) http://www.ctc.usma.edu/harmony/FF-Bios-Trans.pdf
(2) http://www.huffingtonpost.com/2011/03/19/extremists-among-libya-rebels_n_837894.html
Es verdad que dentro de las combinaciones de posibles conflictos entre estados regidos por esos dos sistemas, también cabe el enfrentamiento entre dos de ellos no democráticos. Pero acostumbrados fatalmente a escenarios dependientes de dos bloques, de pronto uno se sorprende ante una situación, como la que se está desarrollando en Libia, en la que tiene que escoger, al parecer, entre lo malo y lo peor.
Porque, vamos a ver. Una vacilante y agotadoramente indecisa coalición de naciones consiguió, vaya usted a saber después de qué sucias transaciones y de qué miserables concesiones, que ese club que reune a la mayor cantidad de regímenes corruptos y dictatoriales de la historia, la ONU, les autorizase a intervenir para, supuestamente, evitar que uno más de los múltiples dictadores con los que se codean en esos organismos internacionales, dejase de machacar al pueblo indefenso de su país.
Hasta aquí, la teoría. Digo teoría porque ni yo, ni nadie que yo conozca, hemos podido evaluar las pruebas de que esos hechos tengan lugar, ni las circunstancias concretas en las que se supone que están sucediendo, por la simple razón de esas pruebas no existen más allá de lo que existieron aquellas otras que demostraban que Sadam Husein estaba en posesión de armas de destrucción masiva, exceptuando la del petroleo. Así es que, si queremos aproximarnos un poco más al problema, antes de arriesgar una toma de partido o compromiso moral con la situación, debemos tener en cuenta una serie de hechos y circunstancias que inexcusablemente deben formar parte de esa reflexión.
La primera cuestión que conviene tener en cuenta es que ese país tiene únicamente dos cosas en común con el resto de sus agitados vecinos del norte de África: la lengua árabe y la religión musulmana. Por lo demás ni su extensión geográfica; ni su historia; ni su densidad de población; ni sus recursos naturales; ni, sobre todo, su estructura social, que determina los aspectos esenciales de su realidad actual, tienen nada que ver con ellos. Conocemos la historia de Libia. Y conocemos, porque lo vivimos en su día, que Muammar al-Ghaddafi, un beduíno nacionalista(?), miembro de una tribu nómada y jóven oficial admirador de Nasser, derrocó mediante una insurrección militar iniciada en Sebba el 1 de Septiembre de 1969, a la Dinastía sanusí, viejos resistentes frente a la Italia fascista y que había sido puesta al frente del nuevo estado independiente de Libia por una resolución de la ONU en Noviembre de 1949,
Quién fue el dictador iluminado al-Ghaddafi a lo largo de estos 42 años es bien conocido. Creador de una original teoría política contenida en su famoso Libro Verde que, en el contexto delirante del tercermundismo de la época, trataba de amalgamar una pizca de socialismo populista con una ración de nacionalismo panarabista(?), un aderezo de democracia directa y una lectura singular del Corán. Todo ello financiado por la nacionalizada industría del petroleo, que en un país con una densidad de población de 1 habitante escaso por Km. cuadrado, permitió en un tiempo record, pasar de ser uno de los países más pobres del continente, a detentar la mayor tasa de renta por cabeza del mismo.
Claro que todo eso no parece que fuera muy dificil de hacer en aquellas circunstancias, dentro del país, para este joven del desierto. Otra cosa era enfrentarse a la tarea de ocupar un puesto en el concierto político mundial. Su arrogante talante de originalidad mesiánica no vió ningún inconveniente en enfrentarse simultaneamente a la URSS y a los USA, y enemistarse de paso con toda la comunidad árabe de Medio Oriente. Así, como te lo cuento. Semejante hazaña tuvo la consecuencia de no dejarle otra opción a su ambición de notoriedad internacional que la de arrimarse a los pobres de África y de Latinoamérica. Y quien dice arrimarse dice apoyar y financiar aventuras revolucionarias de diverso pelaje, en sus diversos niveles. Incluida muy especialmente la lucha terrorista.
En esa carrera hacia ninguna parte, fue recorriendo de fracaso en fracaso todo el viacrucis, sembrando de muertos esa senda, hasta el bombardeo de sus própia residencia, sin aviso ni resolución previa de la ONU, en la que una pobre niña pagó la irresposabilidad de su padre adoptivo con su vida. A partir de ahí las cosas no podían mejorar, a pesar de que algo debió haber aprendido, cuando consiguió evitar, con una discreción impropia del personaje, el verse implicado en los diversos conflictos que avecinaron su país estos últimos años. Aunque veremos más tarde que también esto hay que considerarlo en términos relativos.
¿Quiénes son sus adversarios en el conflicto actual? No lo sabemos. Pero lo que sí sabemos es que no es un pueblo indefenso a merced del dictador. Son hombres armados. Poco o nada organizados, es cierto; pero que, constituídos en grupos más o menos homogéneos, han hecho recular durante días a las llamadas tropas del Gobierno, cuya organización no parece superar en gran medida a la de sus oponentes, aunque su material bélico sea bastante más intimidatorio. ¿Dónde están los civiles, a todo esto? ¿Son civiles las víctimas, o son combatientes?¿Son todos ellos “rebeldes”, o depende de dónde te pille el baile? ¿Qué pintan entre esos “rebeldes” un par de generales del Ejército como son Omar Hariri o Abdul Fatah Younis, compañeros de Muammar en el golpe que le llevó al poder en 1969? Hay quien dice, entre los adversarios de Ghaddafi, que pueden estar jugando a un doble juego.
Ahora bien, la izquierda (y Zapatero) y la extrema izquierda europeas están, por primera vez en la historia reciente de este tipo de conflictos, al lado de los oponentes a uno de los líderes antioccidentales históricos. Sorpresa. Pero esos oponentes son opacos. Muy opacos. Podrían ser simpatizantes, sino miembros de al-Qaeda, según un dossier llamado “Sinjar Documents”, capturados por los servicios secretos americanos en 2007, en Irak (1), o ciertos testimonios “in situ”(2).
Esos combatientes, que nos piden angustiados ayuda (por cierto, a esa ayuda, en términos militares, se la conoce como “apoyo al suelo”, o sea ataques aereos tácticos sobre posiciones terrestres enemigas, apoyando los asaltos de las tropas propias de infantería), nos previenen acerca de una posible tentación de poner nuestros pies “infieles” sobre su territorio sagrado. Según la resolución de la ONU solo podemos “mancillar” su aire. No su suelo.
Entre esos desconocidos grupos de resistencia a Ghaddafi figura, sin embargo, uno del que sí se tienen noticias. Es más, figura por méritos propios en la lista de organizaciones terroristas internacionales, en los archivos de varios servicios de inteligencia occidentales. Es el autodenominado Grupo Armado Islámico Libio. Etos combatientes proceden del Este de Libia. Se sabe que durante la guerra de Irak, era del Este de Libia de donde procedían muchos de los guerrilleros integrados en los grupos controlados por al-Qaeda. Una quinta parte de los combatientes extranjeros antioccidentales de esa guerra, venían de ciudades orientales libias como Darnah. Del Este del país. De la Cirenaica, la parte del país que se considera más puramente árabe, y no berebere. De ahí proceden los sanusíes, secta puritana que se estableció a mediados del siglo XIX; que encabezó la resistencia frente a los colonos italianos hasta 1931, y a la que pertenecía el rey Muhammad Idris al-Sanusi primer y único rey de la Libia independendiente hasta su derrocamiento por el sátrapa actual.
No sé como lo veis vosotros, pero yo no tengo nada claro en este asunto. Tras una actuación de las fuerzas terrestres de la OTAN que cualquiera que sepa un mínimo de estos asuntos dará por descontada, diga lo que diga la ONU, aparte de las de inteligencia que están sobre el terreno desde antes de empezar este lío, y después de la fuga o ejecución del coronel drag-queen de la foto de ahí arriba, lo que sería el colmo es que tuvieramos que volver las armas 180 grados para defender a la población civil de nuestros recientes aliados “los rebeldes”, que pueden empezar, a su vez, a hacer “limpieza”. Acordaros de cómo acabó la historia de la ayuda a los mujaidines afganos (más tarde talibanes) contra los rusos invasores...
Podríamos acabar este culebrón, teniendo una segunda Somalia, y a los señores piratas sentados en las mesas des los consejos de administración de las empresas de exportación de crudo libio.
¡No sé si una vez llegados al borde del abismo, habremos dado un enorme paso hacia delante!
(Continuará)
(1) http://www.ctc.usma.edu/harmony/FF-Bios-Trans.pdf
(2) http://www.huffingtonpost.com/2011/03/19/extremists-among-libya-rebels_n_837894.html
sábado, 19 de marzo de 2011
Con los terremotos resucitan los trogloditas
Os advierto con tiempo que algún día trataré de acercarme a un misterio que me intriga desde hace mucho tiempo: ¿Es el instinto de supervivencia un deseo? ¿Tienen, en caso de que así sea, deseos los animales? ¿Y las plantas? Por el momento, y aprovechando que estamos pasando actualmente muy cerca de ese famoso instinto, y de una prueba más que evidente de su existencia en Japón ¿qué os parece si nos acercamos un poco más eh? Por ejemplo: ¿os habeis preguntado alguna vez qué significa en efecto la expresión: “instinto de supervivencia”?
La cuestión ya sería importante aunque solo fuera porque afecta a todo lo que vive. Casi nada. Y vaya usted a saber si también a “lo que no vive”. O sea al mundo mineral. Porque, a lo mejor, lo que le pasa simplemente es que sí vive, pero a una velocidad mucho más lenta.
El asunto es inquietante, ya que implica varios interrogantes sin respuesta aparente. Para empezar, ¿cómo pueden compartir un mismo instinto seres vivos que saben que van a morir, como los humanos, con otros que lo ignoran, como el resto? Desde mariposas que duran venticuatro horas, hasta escarabajos con trescientos años de existencia, por no salir de la entomología. Además, cuando mediante ese instinto uno desarrolla una serie de estrategias que le permiten “sobrevivir”, debe ser sin duda porque su vida se encuentra en peligro ¿o no? Y si además es únicamente de ese “instinto” del que proceden esas estrategias, o sea de una pulsión involuntaria y e innata, entonces ya podemos concluir que ese peligro es ¡permanente! ¡Lo que faltaba!
Siguiendo esa intuición, si desde el día que nacemos nuestra vida es una extenuante carrera de obstaculos, en la que solo se salvan los más fuertes, los más hábiles, los más astutos, y a veces los más hijoputas, en una palabra darwiniana : “los más aptos”, ¿quién demonios está permanentemente detrás de ese complot criminal?
Veamos, ¿qué ocurriría si abandonásemos un bebé en cualquier lugar? En cualquier lugar civilizado o salvaje. Evidentemente, que se moriría casi de inmediato. ¿Se moriría? ¡Na! ¡Le mataría nuestra madre Naturaleza! Que no permite vivir, aunque la maten, más que a los que se lo curran. ¿Una madre dionisíaca que devora a sus hijos? Pues sí. Tal como suena. Ella lo ha dispuesto todo así. Y en la diversidad de las múltiples manifestaciones de vida; en ese conjunto tan caótico de todo lo que palpita, respira y se multiplica, los códigos que regulan esas vibraciones son distintos, variados, autónomos, pero sobre todo conflictivos entre sí. Para que sea más divertido…
¿Armónica Naturaleza? ¡Mon cul!
Los seres vivos compiten todos contra todos. O se alían en UTES, uniones temporales de empresa, que cuando todavía se estudiaba en castellano se llamaban asociaciones simbióticas. La lucha es la regla. ¡Que astutamente lo ha montado esa maliciosa madrasta, que es peor que la de Blancanieves! Ni siquiera se molesta en matarnos con sus medios. No. Es mucho más malvada. Pone a todo lo que vive en medio de la escasez para que nos despedacemos entre nosotros. Los animales que sobreviven a las dificultades de su entorno, lo hacen a costa de otros seres vivos menos adaptados, animales o plantas, y así hasta las bacterias. O más allá.
Y mira tú por donde, tal vez el menos preparado. Una especie de errata. Una pieza defectuosa. El patito feo condenado a su rápida desaparición, a la vista de sus escasos méritos físicos y fisiológicos. Esa lamentable “cosa”, al que hoy conocemos por hombre, a todo esto va, y se pone a pensar.
Y es que resulta que aquella famosa caja de herramientas y soluciones, el mencionado “instinto de supervivencia”, tan pronto miró al hombre de arriba a abajo, se declaró impotente ante la hercúlea tarea de salvar lo insalvable. Y aquel sujeto malparido, abandonado a su triste suerte, cuando ya estaba al borde de la desesperación, se le ocurrió gritar mirando fijamente a los ojos aterrorizados de su colega: “¡ Joderrrrr… !” Su compadre, asombrado ante semejante hallazgo, levantó su cabeza, y extendiendo el brazo con su dedo índice señalando al inmenso horizonte, remachó con aire de triunfo :”¡Exacto!”
Acababan de inventar el lenguaje. Y, con él, el pensamiento abtracto. Este artefacto es una especie de flotador con el que hemos conseguido mantener la cabeza fuera del caos circundante. Aunque, claro, nunca podamos garantizar que un tiburón absurdamente bizco no tome nuestras nerviosas pantorrillas por las rabas de un calamar y nos degluta, justo antes de que con el primer eructo se dé cuenta de su error. Es lo malo que tiene el instinto. El del tiburón.
Cuando le aclaras a algún capullo que el hombre es hombre porque camina con la cabeza, se queda de piedra. Más todavía, aunque parezca dificil. Pues hombre ¡aviados estaríamos si tuvieramos que caminar con esa especie piesecitos de bailarina que nos gastamos! Sé que esto me lo discutiría mi amigo Victor que quería ir a FITUR descalzo, como cuando está por los acantilados de Fuerteventura, porque le molestaban los calzos. Se lo perdono porque sé que ciertos apegos no se pueden evitar cuando eres medio rodaballo o medio barracuda. Pero.. ¡qué va…! La cabeza colega, la cabeza. Con ella inventamos unos pies de piel, de cuero o de goma o hasta con forma de pie de hotentote o de palmípedo, o algo así. Sin olvidar los calcetines, los picantes de mi primo Miguel, que son asímismo muy prácticos.
Pero,…¡ah! ¿cómo no iba a haber un pero, eh? Como en toda comunidad, y más en una en la que se supone que se piensa, entre estos artistas de los hombres que son capaces de caminar con la cabeza y hasta de hacer cosas más dificiles, aparecieron unos tipos de esos que necesitan ir a todos lados en grupo. Hasta cuando van al “baño”(¡que ganas tengo de escribir algo referente a este extraordinario eufemismo…!¿se “bañará” la gente realmente en el “baño” de una estación de servicio?). Bueno, el caso es que esos notas se autoproclamaron guardias jurados del bosque universal y, desde entonces, con su bonito traje de pana, han coseguido ganar todos los años el OMPTM. (Oscar al Mayor Pelmazo Tocapelotas del Mapamundi).
¿De quién estoy hablando…? ¡Muy bien chaval, de los ecologistas! De ese superviviente fósil del sector crítico del hombre del Cromagnon (al que criticaban por pintarrajear las paredes de las cuevas y por su despilfarro de leña para calentarse) auténtico vestigio vivo de nuestros más ancestrales parientes, y prueba fehaciente que nos permite apreciar empíricamente el asombroso proceso de desarrollo de la mente humana, desde el protocerebro de los postreros homínidos, del que ellos constituyen el último ejemplar vivo, hasta la cabeza superdotada de quien hizo posible el prodigioso invento de la cremallera. O del descalzador, que tampoco es manco.
Lo malo, o lo peor, es que esta secta no ha hecho otra cosa que inventarse y desarrollar una serie de fobias, que yo calificaría sin temor de criminales, ya que han provocado la muerte, la pobreza y las enfermedades en numerosos lugares del mundo. El abandono irresponsablemente acientífico del DDT en lugares como el África subsahariana o Asia, ha provocado la persistencia y extensión de la malaria. A esa banda de obsesos se debe asimismo el boicot y las presiones políticas que han determinado el abandono de muchos proyectos de biotecnología agrícola en países subdesarrollados, con el consiguiente aumento del hambre y las enfermedades, y la frustración de una esperanza de progreso para millones de seres humanos.
Gracias a su actuación en otros escenarios de miseria parecidos, algunos proyectos de producción de energía eléctrica fueron asimismo descartados por “agredir” al paisaje, e introducir modelos de desarrollo poco “adaptados” al ecosistema. Se anularon de esta forma no solo ese desarrollo económico, condenando a esos pueblos a seguir viviendo en las mismas condiciones que sus tatarabuelos, sino que, de paso, les privaron de cosas más elementales y urgentes como de la posibilidad de una correcta conservación de los alimentos o del saneamiento del agua.
En estos dramáticos días estamos asitiendo a una especie de epifanía de este malvado clan, que con el abyecto oportunismo al que nos tiene acostumbrados, y pasando por encima de cualquier atisbo de compasión por el sufrimiento y la heroicidad de quienes están sufriendo una de las mayores catástrofes conocidas, ha sacado de sus baules de charlatán de feria, todo su apolillado repertorio pseudocientífico para deficientes mentales, que deja patente su ausencia absoluta de preocupación por el ser humano. Bueno, en realidad, en su delirante idolatría por lo que llaman naturaleza solo hay un lugar para él: el que tiene reservado en el banquillo de los acusados por “delito ecológico”. Son como los kapos de esa Naturaleza asesina. Unos lameculos que deben esperar algún trato de favor, llegada la hora.
Como sostiene el viejo adagio:” los valientes nunca dejan de ver una oportunidad en cada calamidad, mientras, los cobardes, solo ven una calamidad en cada oportunidad” y así, una vez más, el agotador discurso de esta mortífera plaga no habla de la extraordinaria lección de humanidad, imaginación y voluntad de vivir del pueblo japonés. No. Lo suyo es la sempiterna tabarra heideggeriana del rechazo de la técnica, la fobia del desarrollo económico y la superstición obsesiva de un mundo “puro”. Que es semejante a la de “una raza pura”, una “religión pura” o una “revolución pura…” etc, etc. ¿Qué…os suena?
Sinceramente, para mí, (como para Sir Winston y para mi abuelo Anselmo) puro lo que se dice puro, hoy como siempre: “Romeo y Julieta Nº 1”.
La cuestión ya sería importante aunque solo fuera porque afecta a todo lo que vive. Casi nada. Y vaya usted a saber si también a “lo que no vive”. O sea al mundo mineral. Porque, a lo mejor, lo que le pasa simplemente es que sí vive, pero a una velocidad mucho más lenta.
El asunto es inquietante, ya que implica varios interrogantes sin respuesta aparente. Para empezar, ¿cómo pueden compartir un mismo instinto seres vivos que saben que van a morir, como los humanos, con otros que lo ignoran, como el resto? Desde mariposas que duran venticuatro horas, hasta escarabajos con trescientos años de existencia, por no salir de la entomología. Además, cuando mediante ese instinto uno desarrolla una serie de estrategias que le permiten “sobrevivir”, debe ser sin duda porque su vida se encuentra en peligro ¿o no? Y si además es únicamente de ese “instinto” del que proceden esas estrategias, o sea de una pulsión involuntaria y e innata, entonces ya podemos concluir que ese peligro es ¡permanente! ¡Lo que faltaba!
Siguiendo esa intuición, si desde el día que nacemos nuestra vida es una extenuante carrera de obstaculos, en la que solo se salvan los más fuertes, los más hábiles, los más astutos, y a veces los más hijoputas, en una palabra darwiniana : “los más aptos”, ¿quién demonios está permanentemente detrás de ese complot criminal?
Veamos, ¿qué ocurriría si abandonásemos un bebé en cualquier lugar? En cualquier lugar civilizado o salvaje. Evidentemente, que se moriría casi de inmediato. ¿Se moriría? ¡Na! ¡Le mataría nuestra madre Naturaleza! Que no permite vivir, aunque la maten, más que a los que se lo curran. ¿Una madre dionisíaca que devora a sus hijos? Pues sí. Tal como suena. Ella lo ha dispuesto todo así. Y en la diversidad de las múltiples manifestaciones de vida; en ese conjunto tan caótico de todo lo que palpita, respira y se multiplica, los códigos que regulan esas vibraciones son distintos, variados, autónomos, pero sobre todo conflictivos entre sí. Para que sea más divertido…
¿Armónica Naturaleza? ¡Mon cul!
Los seres vivos compiten todos contra todos. O se alían en UTES, uniones temporales de empresa, que cuando todavía se estudiaba en castellano se llamaban asociaciones simbióticas. La lucha es la regla. ¡Que astutamente lo ha montado esa maliciosa madrasta, que es peor que la de Blancanieves! Ni siquiera se molesta en matarnos con sus medios. No. Es mucho más malvada. Pone a todo lo que vive en medio de la escasez para que nos despedacemos entre nosotros. Los animales que sobreviven a las dificultades de su entorno, lo hacen a costa de otros seres vivos menos adaptados, animales o plantas, y así hasta las bacterias. O más allá.
Y mira tú por donde, tal vez el menos preparado. Una especie de errata. Una pieza defectuosa. El patito feo condenado a su rápida desaparición, a la vista de sus escasos méritos físicos y fisiológicos. Esa lamentable “cosa”, al que hoy conocemos por hombre, a todo esto va, y se pone a pensar.
Y es que resulta que aquella famosa caja de herramientas y soluciones, el mencionado “instinto de supervivencia”, tan pronto miró al hombre de arriba a abajo, se declaró impotente ante la hercúlea tarea de salvar lo insalvable. Y aquel sujeto malparido, abandonado a su triste suerte, cuando ya estaba al borde de la desesperación, se le ocurrió gritar mirando fijamente a los ojos aterrorizados de su colega: “¡ Joderrrrr… !” Su compadre, asombrado ante semejante hallazgo, levantó su cabeza, y extendiendo el brazo con su dedo índice señalando al inmenso horizonte, remachó con aire de triunfo :”¡Exacto!”
Acababan de inventar el lenguaje. Y, con él, el pensamiento abtracto. Este artefacto es una especie de flotador con el que hemos conseguido mantener la cabeza fuera del caos circundante. Aunque, claro, nunca podamos garantizar que un tiburón absurdamente bizco no tome nuestras nerviosas pantorrillas por las rabas de un calamar y nos degluta, justo antes de que con el primer eructo se dé cuenta de su error. Es lo malo que tiene el instinto. El del tiburón.
Cuando le aclaras a algún capullo que el hombre es hombre porque camina con la cabeza, se queda de piedra. Más todavía, aunque parezca dificil. Pues hombre ¡aviados estaríamos si tuvieramos que caminar con esa especie piesecitos de bailarina que nos gastamos! Sé que esto me lo discutiría mi amigo Victor que quería ir a FITUR descalzo, como cuando está por los acantilados de Fuerteventura, porque le molestaban los calzos. Se lo perdono porque sé que ciertos apegos no se pueden evitar cuando eres medio rodaballo o medio barracuda. Pero.. ¡qué va…! La cabeza colega, la cabeza. Con ella inventamos unos pies de piel, de cuero o de goma o hasta con forma de pie de hotentote o de palmípedo, o algo así. Sin olvidar los calcetines, los picantes de mi primo Miguel, que son asímismo muy prácticos.
Pero,…¡ah! ¿cómo no iba a haber un pero, eh? Como en toda comunidad, y más en una en la que se supone que se piensa, entre estos artistas de los hombres que son capaces de caminar con la cabeza y hasta de hacer cosas más dificiles, aparecieron unos tipos de esos que necesitan ir a todos lados en grupo. Hasta cuando van al “baño”(¡que ganas tengo de escribir algo referente a este extraordinario eufemismo…!¿se “bañará” la gente realmente en el “baño” de una estación de servicio?). Bueno, el caso es que esos notas se autoproclamaron guardias jurados del bosque universal y, desde entonces, con su bonito traje de pana, han coseguido ganar todos los años el OMPTM. (Oscar al Mayor Pelmazo Tocapelotas del Mapamundi).
¿De quién estoy hablando…? ¡Muy bien chaval, de los ecologistas! De ese superviviente fósil del sector crítico del hombre del Cromagnon (al que criticaban por pintarrajear las paredes de las cuevas y por su despilfarro de leña para calentarse) auténtico vestigio vivo de nuestros más ancestrales parientes, y prueba fehaciente que nos permite apreciar empíricamente el asombroso proceso de desarrollo de la mente humana, desde el protocerebro de los postreros homínidos, del que ellos constituyen el último ejemplar vivo, hasta la cabeza superdotada de quien hizo posible el prodigioso invento de la cremallera. O del descalzador, que tampoco es manco.
Lo malo, o lo peor, es que esta secta no ha hecho otra cosa que inventarse y desarrollar una serie de fobias, que yo calificaría sin temor de criminales, ya que han provocado la muerte, la pobreza y las enfermedades en numerosos lugares del mundo. El abandono irresponsablemente acientífico del DDT en lugares como el África subsahariana o Asia, ha provocado la persistencia y extensión de la malaria. A esa banda de obsesos se debe asimismo el boicot y las presiones políticas que han determinado el abandono de muchos proyectos de biotecnología agrícola en países subdesarrollados, con el consiguiente aumento del hambre y las enfermedades, y la frustración de una esperanza de progreso para millones de seres humanos.
Gracias a su actuación en otros escenarios de miseria parecidos, algunos proyectos de producción de energía eléctrica fueron asimismo descartados por “agredir” al paisaje, e introducir modelos de desarrollo poco “adaptados” al ecosistema. Se anularon de esta forma no solo ese desarrollo económico, condenando a esos pueblos a seguir viviendo en las mismas condiciones que sus tatarabuelos, sino que, de paso, les privaron de cosas más elementales y urgentes como de la posibilidad de una correcta conservación de los alimentos o del saneamiento del agua.
En estos dramáticos días estamos asitiendo a una especie de epifanía de este malvado clan, que con el abyecto oportunismo al que nos tiene acostumbrados, y pasando por encima de cualquier atisbo de compasión por el sufrimiento y la heroicidad de quienes están sufriendo una de las mayores catástrofes conocidas, ha sacado de sus baules de charlatán de feria, todo su apolillado repertorio pseudocientífico para deficientes mentales, que deja patente su ausencia absoluta de preocupación por el ser humano. Bueno, en realidad, en su delirante idolatría por lo que llaman naturaleza solo hay un lugar para él: el que tiene reservado en el banquillo de los acusados por “delito ecológico”. Son como los kapos de esa Naturaleza asesina. Unos lameculos que deben esperar algún trato de favor, llegada la hora.
Como sostiene el viejo adagio:” los valientes nunca dejan de ver una oportunidad en cada calamidad, mientras, los cobardes, solo ven una calamidad en cada oportunidad” y así, una vez más, el agotador discurso de esta mortífera plaga no habla de la extraordinaria lección de humanidad, imaginación y voluntad de vivir del pueblo japonés. No. Lo suyo es la sempiterna tabarra heideggeriana del rechazo de la técnica, la fobia del desarrollo económico y la superstición obsesiva de un mundo “puro”. Que es semejante a la de “una raza pura”, una “religión pura” o una “revolución pura…” etc, etc. ¿Qué…os suena?
Sinceramente, para mí, (como para Sir Winston y para mi abuelo Anselmo) puro lo que se dice puro, hoy como siempre: “Romeo y Julieta Nº 1”.
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