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lunes, 12 de marzo de 2012

Últimas noticias de El Turco.

El 17 de febrero de 2012 la Asamblea General de la ONU ha condenado solemnemente al gobierno totalitario de Siria. En la resolución, adoptada por 137 votos a favor, 12 en contra y 17 abstenciones, los estados miembros denuncian firmemente “la violación generalizada y sistemática de los derechos humanos y de las libertades fundamentales por parte de sus responsables”. “Exhorta al gobierno sirio a poner fin …bla, bla, bla.”

¿Quienes fueron los hermanos solidarios que apoyaron sin fisuras a aquel firme guardián de las auténticas esencias democráticas, maltratado y calumniado por la perfidia imperialista?

¡Bingo!¡Ha acertado el caballero!

La verdad es que no era difícil. La respuesta correcta era: Bielorusia. Bolivia. Cuba. China. Ecuador. Irán. Nicaragua. Corea del Norte. Rusia. Siria. Venezuela y Zimbabwe.

¡El Club de la Libertad Vigilada (CLV) en pleno!

¿Y qué ha pasado entretanto en nuestra organización internacional preferida, la UNESCO?

Agarraos. Según informa UNWatch, a pesar de una propuesta de resolución liderada por los USA para expulsar a Siria, la UNESCO descartó la medida por una votación de 35-8, permitiendo a ese paradigma de tolerancia que es el estado totalitario de Bashar al-Assad, permanecer como miembro del panel de Derechos Humanos de la inefable institución.

Por otra parte, según el diario Liberation, Rusia habría proporcionado tanto a Siria como a Irán grandes cantidades de armas ligeras aunque, tras una intervención de Israel y de los EEUU, habría rechazado la petición, hecha por parte de sus traviesos amiguitos, de dotarles de misiles antiaéreos de la última generación, así como de aviones de combate MiG- 31. Responsables de la defensa israelí han declarado al Jerusalem Post que el gobierno judío habría decidido entregar aviones no tripulados (Drones) a Rusia a condición de que esta no transfiriera tecnología a los mencionados países musulmanes.

A mí esta especie de falsa calma, o mejor dicho, de lenta marcha hacia el desastre en Oriente Medio no deja que suscitarme un montón de preguntas.

Nada de lo que está sucediendo, digamos desde la inmolación del vendedor ambulante tunecino, parece tener lógica. Los ejemplos que tantas veces en su día tampoco parecieron tenerla y acabaron alcanzando un extraño desenlace, muy distante de las voluntaristas expectativas que nos habíamos creado, son numerosos. Esos ejemplos siempre empezaron llamándose “Primavera de Algo”. Acordaros de Praga.

Estas cosas, a base de repetirse, acaban convenciéndonos de que poseen alguna especie de coherencia en el interior de su absurdo. Pero esta vez, en los actuales prolegómenos del estallido que parece inevitable, no acabo de intuir la causa o la finalidad a las que obedecen.

En principio siempre sospeché que el más dinámico de entre los múltiples planteamientos musulmanes era el que representa el delirio chiita. En principio, cuando tuvo lugar su triunfo en el Irán del Shah, no reparamos en su notable dimensión “moderna”, cegados por la inesperada brillantez de su victoria, y sumidos, como estábamos, en la suicida soberbia cultural en la que solemos balancearnos con nuestra somnolienta ignorancia.

Esa secta representa la opción minoritaria del conjunto musulmán y, tal vez por eso, una de las más radicales. Su debilidad numérica les ha llevado a menudo a plantear su lucha en un terreno casi suicida. Pero, cuidado, esa circunstancia no los reduce simplemente a un grupo de “fous de Dieu”. Han estudiado muy bien las condiciones de nuestra civilización a fin de descubrir nuestros ángulos muertos. Eso explica su extraordinaria audacia en el caso de la toma de poder en el Irán del Shah Phalevi, y el reto subsiguiente que representó para Occidente, cogido una vez más con el paso cambiado.

Con el tiempo, han ido apareciendo rasgos en su enconada trayectoria hacia la hegemonía sectaria, frente al resto de sus competidores, que valorados en perspectiva aportan algunos aspectos ciertamente inesperados; sobre todo con relación al tradicional inmovilismo al que los Saudíes, como poder islámico más frecuentado por nosotros, nos habían acostumbrado.

Seguramente su pretensión de convertir su país en una potencia capaz de plantear el chantaje del terror nuclear al resto de sus competidores y a Occidente, no sea más que otra de las variantes de su congénita condición de "Blade Runners". De su obsesiva huida hacia adelante. Pero otros sujetos históricos que profesaban el vértigo de la escapada hacia ninguna parte nos han mostrado ya el apocalipsis nihilista que anidaba en sus perturbadas molleras, y sus aterradoras consecuencias.

Pero, para complicar más aun este rompecabezas, hay otros acontecimientos simultáneos que están teniendo lugar en el área. ¿Relacionados?

Son los acontecimientos recientes del litoral sur del Mediterráneo. Extraños en su gestación, turbios en su desarrollo, y poco claros en sus respectivos desenlaces –desde luego bien alejados de ciertas alegres expectativas primaverales que nuestro arrogante eurocentrismo se apuró en airear- la idea de un posible plan a largo plazo, pausado y oriental, en las antípodas del sentido occidental del tiempo y en consecuencia incomprensible, es una de las escasas hipótesis en las que lo que está ocurriendo actualmente encuentra una cierta coherencia.

Menospreciamos a menudo la existencia de otra realidad islámica, con sus raíces bien enterradas en grupos notablemente desarrollados intelectualmente, como los Hermanos Musulmanes, que silenciosa y prudentemente han ido estableciendo las primeras balizas de una estrategia moderna desde los lejanos años ’30 del pasado siglo,

El rasgo esencial de Al-Ijwan o Al-Ikhwan, literalmente Los Hermanos, es su casi endocrina vocación anti-occidental. Así lo demostraron desde su presentación en sociedad prestándole su colaboración al nacionalista primer ministro egipcio Ismail Sadqi en su enfrentamiento con los partidarios de la occidentalización del país en la década de 1930.

Pero es su dimensión política la que dota a esta organización de su peculiar estilo. Abandonando aspectos seculares de su cultura, que los colocaban en situación de inferioridad, la mayoría de sus responsables han estudiado en instituciones docentes de las sociedades occidentales. Desde el principio de su existencia política han ido ideando estrategias de lucha sofisticadas y evolutivas que han situado en una nueva dimensión la consecución del objetivo común de todo musulmán: la instalación del estado teocrático, con la Sharia como núcleo inspirador de las leyes que regulan la vida y el estado.

Por eso, tal vez el germen de la originalidad de La Hermandad estuvo constituido desde el principio por la condición de intelectuales de sus impulsores, para quienes el estudio y la madurez mental eran la base de su lucha. Su evolución desde momentos de gran radicalidad hasta la etapa más política, inaugurada en tiempos de Nasser, no les ahorró las dificultades ni la represión de los sucesivos gobiernos.

Tuvieron desde el principio un gran interés por la difusión de sus ideas y son notables sus éxitos en la organización de escuelas y centros sociales de ayuda a los más desfavorecidos, aspectos que favorecieron notablemente su labor de proselitismo. Consecuentes con su afán antioccidental, sus relaciones con organizaciones antiisraelíes datan de la primera guerra de Palestina en 1947. Ulteriormente se hicieron notorios sus permanentes vínculos con organizaciones como Hamas, Hezbolah etc. ¿Conexión chií?

Sin embargo, su rasgo más interesante en este momento en el que aparentan haber adoptado una posición decididamente respetuosa con los normas democráticas, es el indudable papel que han desempeñado Los Hermanos en los recientes conflictos de Túnez, Libia y en su propio país de origen, Egipto.

No está nada claro cual será el desarrollo de su jugada en ese tablero. Y la clave está en el ritmo, en mí opinión. Tengo la impresión de que saben que nuestro ritmo histórico es el flanco vulnerable de nuestro dispositivo. Creo que confían en que las situaciones en las que intervenimos se desestabilizan con el paso del tiempo, y que nuestra capacidad de adoptar un compás más lento es cada día menor. Un día tendremos que dejar Irak. Otro no podremos continuar en Afganistán. Ellos tienen el tiempo de su lado.

Supongo que las potencias occidentales, dejando al margen los complejos compromisos geoeconómicos contraídos y su difícil modificación a corto plazo, conocen perfectamente la controversia que plantea la pretensión hegemónica del chiismo, frente a la secular influencia en la región de los fundamentalistas wahabistas o salafistas, como prefieren ser llamados, pero que no deja de ser una secta del sunnismo, cuya autoridad reside en la familia feudal que reina en Arabia Saudita.

El primer acto de esa tragedia ya se está viviendo en Siria. Allí no se está dirimiendo ningún proyecto de "primavera". Allí tres cuartas partes de la población, que son de profesión sunníi se van a comer a la otra cuarta parte, que es la que ejerce el poder desde los tiempos del papá del niño del pescuezo, en cuanto se hagan con la manija.

Explotar ese conflicto, por parte de los países occidentales, parecería a primera vista algo así como jugar la partida con un comodín. Sin embargo, en esa región del mundo las cosas raramente son como aparentan. Sobre todo si tenemos en cuenta que en este globalizado rincón del universo, conviven algunos estados en situación de evolución volcánica, como puede ser la Rusia post-comunista de ese espécimen difícilmente clasificable que es el ex-továrishch Putin. Este extravagante sujeto, en sus pesadillas, trata de encontrar a alguien que se disfrace de Roosewelt para repetirle el truco del almendruco de Yalta, inspirado por el espectro de Stalin que le tiene poseído.

Y, claro, cuando despierta el único avispero en el que se le ocurre meter baza es en Oriente Medio, y al lado de los malos. Como es natural. Su papel estelar en el conflicto que enfrentó a los bondadosos miembros del ejercito regular ruso contra los seráficos querubines de la resistencia islamista de Chechenia no le permite otra alternativa que ponerse frente a aquellos que financiaron a los traviesos chechenos antes de que hiciera salchichas con ellos.

Y por si todo este merdier no ofreciese un suficientemente prometedor futuro de alegres y vistosas fiestas patronales en homenaje al pastorcillo sanguinario y pederasta Abu l-Qasim Muhammad ibn ‘Abd Allāh al-Hashimi al-Qurashi, alias Mahoma, aparece esa especie de repelente niño Vicente de Siria tratando de quitarse la mancha sanguinolenta de su bigotito de alférez provisional, desempeñando con esmero su papel de palanganero de ese otro personaje con pinta aparcacoches que ha perdido la gorrilla y se toma por Jerjes I en su Persia natal. O sea el Mahmud Ahmadineyad.

Y, finalmente, a este rosario de perlas poco cultivadas se le ofrece con voluntad bilivariana el que faltaba. El primate venezolano al que los recauchutados cubanos parecen permitirle un último eructo antiimperialista y patriótico.

Conclusión; cuando creía que podría poner un mínimo orden en este cuadro, viene Putin y se pone a mear en el hormiguero. En fin, las cosas parecen estar más o menos así.

Claro que puede que ocurra una de esas cosas que de pronto colocan las fichas de otra manera. Por ejemplo una patada en la mesa. La patada de alguien que está verdaderamente cabreado con tanto capullo rompepelotas.

Por ejemplo Israel.

P.S.

Ya había dado por terminada esta reflexión, cuando me ha llegado un enlace:http://www.liveleak.com/view?i=54c_1330621949 en el que, en lo que parece una grabación hecha con un teléfono, se ve a un numeroso grupo de jóvenes, casi adolescentes, armados con fusiles de asalto, que se entretienen con entusiasmo en la destrucción de las lápidas de un cementerio de guerra de los aliados, de los muchos que existen el Libia. Estos lugares fueron cuidados y respetados durante más de sesenta años hasta la llegada de la primavera arabe a ese país.

Me pregunto que pensarán hacer los países miembros de la OTAN que prestaron ayuda a esta banda de bárbaros en su pretendida lucha por la libertad, teniendo en cuenta que esa organización militar es la heredera directa de las fuerzas aliadas en el seno de las cuales lucharon y murieron por defender los principìos de la civilización contra la barbarie esos héroes cuyo reposo bien merecido ha sido profanado por estos alumnos aventajados de la cultura islámica.
¿No aprenderemos nunca?

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