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martes, 22 de octubre de 2013

¿Qué de nuevo por Oriente Medio?

El Centro Mundial para la Investigación del Holocausto, Yad Vashem, de Jerusalem, otorga el título de Justo entre las Naciones a toda aquella persona o institución, de condición no judía, que, durante la época en la que la catástrofe tuvo lugar, hubiera salvado la vida de ciudadanos judíos en peligro. Entre la lista de nombres que, desde el año 1963, han recibido ese honor, no figuraba el de ningún árabe hasta hace poco tiempo. Bueno, a decir verdad, sigue sin figurar, como consecuencia de los hechos que voy a relataros.

El doctor Mohamed Helmy, nacido en Jartum en 1901, de padres egipcios, partió hacia Alemania a los veintiún años, con el propósito de estudiar en ese país la carrera de medicina. Durante su estancia, que debió prolongarse -mi información carece de estos datos- a juzgar por la fecha de los hechos, el buen doctor tuvo a bien pronunciarse contra la política racista del régimen nazi, recibiendo por ello numerosas amenazas.

Pese a ello Mohamed, poniendo en riesgo su vida, decidió ayudar a una familia judía amenazada, y más concretamente a una joven de veintiún años llamada Anna Boros (Gutman después de la guerra), a la que escondió. Pero también ayudó a la madre de la chica, a su suegro Georg Wehr, y a la abuela Cecile Rudnik.

Cuando la institución judía cerró el dossier y decidió otorgar, a título póstumo, el nombramiento de Justo entre las Naciones al doctor, abría de esta forma un interesante precedente que, por razones obvias, aportaba a contribución su excepcional significación política para la creación de una atmósfera de confianza, cuya ausencia tanto dificulta la solución del conflicto árabe-israelí.

Sin embargo ha aparecido un inesperado obstáculo en el recorrido de esta justa decisión.

La familia del primer árabe galardonado con la citada distinción, rechazó dicho reconocimiento por razones políticas. Marvat Hassan, un miembro de la familia del galardonado, ha declarado a la agencia Associated Press que “si cualquier país hubiera decidido honrar a Helmy, nos mostraríamos muy contentos “.

“Por el contrario, puntualizó, en este caso no estamos interesados, en razón de las relaciones hostiles entre Egipto e Israel. Aunque respeto al judaísmo como religión, al igual que  a los judíos. El Islam reconoce al judaísmo como una de las religiones del Libro”.

Marvat se presentó portando un velo. Esta mujer de 66 años, y que vive en un barrio acomodado de El Cairo reconoció su temor a las posibles “medidas” que podrían imponerle sus vecinos.

Por su lado, Yad Vashem no quiere perder la esperanza. “Hay otros nombres en la familia de Helmy. Vamos a indagar por ese lado. Sería impensable que la memoria de este hombre no fuese respetada por sus familiares”.

Son 3.328 las personas que mostraron en su vida una compasión y una solidaridad humana que les hicieron merecedores del título de Justos entre las Naciones, entre los que se encuentra, por ejemplo, el diplomático español Sanz Briz, salvador de varios miles de judíos en Budapest.

Y mientras esta buena señora mostraba su “incomodidad” por el homenaje otorgado a su pariente, un post en francés, en Facebook, denuncia la violación de una mujer cristiana en Egipto, perpetrada por veinte bárbaros que la torturaron a continuación, antes de acabar con su vida.

Seguramente Ahmed Mahmud Aabdalá, propietario de la televisión fundamentalista “Al Umma”, habría encontrado “sólidas razones” para explicar esta salvajada; ya que, en su opinión, ciertas mujeres “van desnudas y sin velo para ser violadas”, según ha declarado en un vídeo difundido en internet.

Según este prodigio, “Uno se encuentra con estas mujeres con el cabello despeinado, como un demonio. Son demonios llamados mujeres”; e insta a estas potenciales víctimas a aprender de las mujeres musulmanas veladas. Añadiendo que, "el 90 % de estas son “cruzadas” y el resto viudas que no tienen a nadie que las controle y se preocupe de ellas”.

Sin embargo, la activista egipcia Farah Shash, del Centro Nadim para la Rehabilitación Psicológica de las Víctimas de Violencia y Tortura, ha declarado a la agencia EFE que cada vez "los ataques son más violentos y los testimonios de las afectadas demuestran que los agresores están organizados".

Y, claro, uno se pregunta qué están haciendo los gobiernos occidentales ante este panorama terrorífico. De momento, mirar para otro lado.

O tal vez peor. Hen Mazzig es un israelí de ideología de extrema izquierda, que ha relatado sus experiencias mientras participaba a una conferencia de la BDS (Boycott Désinvestissement Sanctions, obviamente contra Israel) en Portland, y en las que ha descubierto una atmósfera de hostilidad hacia su país, que difícilmente podría calificarse de otra forma que de judeofóbica.

Cuenta como ha sido tratado de asesino en varias ocasiones; y así, cuando expresó en el citado congreso su ardiente deseo de que una paz con los palestinos llegase lo antes posible, una mujer de unos sesenta años se levantó gritándole “¡Vosotros sois peores que los nazis. Usted es exactamente como las Juventudes Hitlerianas!”

Pero aún no había escuchado lo peor. Esto fue cuando una profesora le preguntó si sabía cuantas mujeres palestinas habían sido violadas por los soldados israelíes. “Que yo sepa, ninguna”, respondió Mazzig.

Entonces la profesora, con aire triunfador, le respondió que efectivamente tenía razón pues, añadió, ”ustedes los soldados israelíes no violáis a las mujeres palestinas, porque los israelíes sois racistas hasta tal punto, que rechazáis hasta el mínimo contacto físico. ¿Porqué detestáis a las mujeres árabes palestinas? ¿Porqué no las violáis? ¡Porque sois unos racistas!”

Y, claro está, como los árabes musulmanes que viven en Judea Samaria son infinitamente menos racistas que los judíos, no tienen ningún inconveniente en violar mujeres occidentales. En una encuesta llevada a cabo por el periódico Haaretz, poco sospechoso de tendencia pro-gubernamental, se da cuenta de que, en un período de dos años, al menos seis violaciones tuvieron lugar en Judea Samaria y en Jerusalem Este; dos en Sheikh Jarrah; cuatro en la región del monte Hebron, en Masra, en Kfar-a-Dik, y una tentativa de violación en Umm Salmona, cerca de Bethlehem.

Así están las cosas por esos mundos medio-orientales, por los que suspiran los turistas que se han visto obligados a escoger destinos menos exóticos y llenos de culturas ancestrales.

Esperemos que las tradiciones guanches no sean “recordadas” por algún chamán desnortado de las Islas Canarias, al estilo mítico-histórico de los catalanes de sir Arthur More, y sigan esa afortunadas islas sirviendo de destino turístico alternativo, para el bien y la hacienda de mis queridos amigos isleños.


Inch Allah! 

1 comentario:

  1. En el argumentario de la imbecilidad, lo de "no me violas porque eres un racista" está prometido a los primeros puestos. Me recuerda esos gays que hagas lo que hagas y digas lo que digas te demuestran que eres un homófobo. El horror que se ha fraguado en Oriente Medio nos acabará afectando a todos, y si no, al tiempo.

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