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lunes, 30 de enero de 2012

A pesar de todo

A pesar de que no estamos muy lejos de un conflicto en Oriente Medio cuyas consecuencias nos resultan tan incalculables que nos remiten, a quienes tuvimos el dudoso privilegio histórico de vivir la Guerra Fría, a otras angustias de otros tiempos. Conflicto que, se desarrolle como se desarrolle, está descontado que formará una de las partes esenciales del cambio de era que estamos presenciando, y que no resultará gratis ni en términos de vidas humanas, ni en términos geopolíticos, ni en términos económicos, ni , lo que es aún peor, en términos de civilización. O sea de civilización occidental. Que es la única que existe. Y…

A pesar de que el colapso del estado de bienestar está siendo camuflado con obstinación debajo de la hojarasca de múltiples y variados eufemismos, en un patético intento de dribling a la realidad que, una vez más, no caerá en la finta voluntarista de los sempiternos ganadores de tiempo. Colapso que, a pesar de lo previsible que era tras la caída del paraíso comunista, no ha sido aun objeto del análisis lúcido y honesto indispensable y al que los políticos de hoy tratan inútilmente de desfibrilar, con el paciente ya fallecido.

El llamado estado del bienestar no es sino el postrer éxito, la victoria pírrica del pensamiento de izquierda sobre el capitalismo. Pírrica sí, pero envenenada. Porque no se trata de unos simples daños de combate valorables y reparables tras la victoria. Es un torpedo bajo la línea de flotación que puede acabar afectando a la santabárbara de la sociedad abierta.

El mito anti-ilustrado de la izquierda consiguió introducir en la siempre titubeante propuesta liberal un germen en forma de falacias canónicas, del estilo del de la “justicia social”, que fueron metabolizadas con una cierta facilidad (aprovechando probablemente lo que ahora se conoce como el efecto “rebote”, debido al entonces reciente abandono de la fé religiosa), y que corrompieron definitivamente su lenguaje.

Ese germen ha contaminado la idea liberal hasta deformarla gravemente en la practica política. Y esa deformación, en forma de dudas morales inducidas, favoreció la aparición del concepto mítico de un estado autoritariamente paternalista que ha obstaculizado su desarrollo y ha motivando la adopción de algunos experimentos sociopolíticos, como la mencionada sociedad del bienestar, de una rigidez a todas luces extraña y perniciosa para la idea primitiva del hombre libre y responsable. No es extraño que el primer estado que adoptó el embrión de la sociedad del bienestar fuera ese paradigma de sociedad progresista que fue el recién fundado estado alemán de Bismark.

No es fácil llegar a creer que ese germen formaba parte de una estrategia deliberada de la izquierda sin caer un estéril ejercicio de complotismo patológico. Da lo mismo. Fue el resultado de una dialéctica de enfrentamiento, y se inscribe dentro de su retórica de éxitos y fracasos tácticos. Pero, siguiendo con lo nuestro…

A pesar de que la desaparición de un personaje como Manuel Fraga, que protagonizó y simboliza por sí solo -tal vez mejor que cualquier otro dato- todo ese conjunto de disonancias históricas que conocemos como franquismo ¿debería haber sido aprovechada para iniciar por fin una reflexión profunda, siempre pendiente, sobre nuestra realidad? pues no.

Como el inimitable Manuel Alcántara nos indicaba en uno de sus magistrales apotegmas, “no hay más pompas que las fúnebres”. Y así ha sido una vez más. El discurso póstumo sobre D. Manuel, con algunos cambios en los adjetivos, y tal vez sin esa cierta prudencia aconsejable por eso de temerlo hasta que la tierra le cierre el paso, podría ser dedicado a un buen número de viajeros en el tiempo.

Yo por mi parte, y con toda humildad, debo decir que conocí personalmente al finado Iribarne (lo nombro así porque me suena agradablemente a milonga de velorio porteño), y guardo un recuerdo bastante interesante de aquella entrevista.

Escribí entonces, en un texto que acompañaba a uno de los dibujos que le hice, que me resultaba bastante incongruente la admiración que D. Manuel expresaba repetidamente por “el pueblo español”, que todos nosotros podemos identificar cariñosamente como más bien proclive a la siesta, la feria y la chapuza, con toda su apabullante biografía, y el propio personaje que yo percibía en aquel momento. O sea una especie de fuerza de la naturaleza nada espontánea, sino más bien creada y puesta en marcha por la férrea voluntad de un infatigable personaje desbordante de energía y sentido de la eficacia. Y además…

A pesar de que países como Francia preparen unas elecciones en las que un Partido Socialista que deambula torpemente convertido en un zombie desde la desaparición de su enterrador, François Miterrand, no tenga mejor propuesta que extraer de su desolada despensa ideológica que una fotocopia desvaída del zapaterismo –el colmo de la tautología-, al mismo tiempo que el espectro de J.M. Le Pen personificado en su hija Marina se dibuja en el horizonte, acompañado por la legión de comunistas que ha cruzado la calle política sin despeinársele un pelo.

(Sombra amenazadora por cierto, la de la tal Marina, que no ha tenido empacho alguno en acudir a bailar un vals en la anual fiesta/aquelarre vienesa del partido parafascista austriaco del fallecido Jorg Haider, justo el día del homenaje mundial a las víctimas de la Shoah –fatal casualidad- Aunque seguramente no tendrá mayor inconveniente en integrarlo en la pretendida campaña de lavado de cara del Front National que emprendió desde que se hizo cargo de sus obligaciones dinásticas.) Y, finalmente…

A pesar de que el “indignador de primaveras” Stéphan Hessel, acaba de incrementar el asombroso éxito editorial (a una escala propia de un limpiacristales de gran superficie) de ese no-libro carente de la menor consistencia intelectual y huérfano de una sola idea, consiguiendo con su traducción al mandarín contemplar expectativas de venta colosales en el Imperio Rojo de China. Desde la invención de la imprenta no creo que se haya producido ningún hecho editorial en el que se relacione una cifra de difusión tan vertiginosa con un contenido tan fraudulento.

Pero no acaban aquí las aventuras de este Tintin con dentadura postiza. La verdad es que pregunto si no fumará alguna de esas sustancias que no puedes pasar por las fronteras... El indigno viejo indignado ha tenido la ocurrencia de declarar hablando de Hamas: “.. sirve para algo lanzar cohetes… la respuesta es no… pero se puede explicar ese gesto… en ese momento se puede comprender que el terrorismo es una forma de exasperación”.

Así, lleno de entusiasmo juvenil, lo sostenía tras la visita de cortesía que le hizo a Ismail Haniyeh, siniestro personaje, fiel seguidor de las “doctrinas” del tío Adolf y de sus ingeniosas soluciones finales. Jefe electo de una banda de asesinos de niños y terroristas de autobús escolar y discoteca, conocida por Hamas, que ha prometido solemnemente estos tiempos atrás la destrucción suplementaria de otros seis millones de judíos.

Este espécimen humano que es Hessel, representa la comprobación empírica de la falacia de la pseudociencia racista. Este ejemplar de homínido es de origen judío. Y es que, como siempre he sostenido, la proporción de hijos de p...es exactamente la misma en cualquier colectivo religioso, nacional, social, civil o militar, y no tiene ninguna relación ni con el color de la piel ni con la talla de calzoncillos.

Por otra parte,¿os imagináis a Santi Potros escuchando al abuelete desmelenado este? Seguro que deja la bufanda de granito en el armario y sale a prepararle un txangurro de cuatro kilos, unas kokotxas y una caja de txacolí.

Bueno, pues a pesar de todo lo anterior, nuestros medios de difusión parecen haberse propuesto continuar únicamente con la tabarra de esa interminable campaña electoral que lleva meses dándonos el coñazo, y que se empalma (¡huy perdón!) indefinidamente con otros eventos de tan extraordinario interés, como las recientes declaraciones de los progres comprometidos con esa trifulca socialista de la disputa por el cadáver, y que sostiene la divertida afirmación de que los antiguos gangsters que se ocupaban de las ruletas cubanas en los ’50, están desembarcando en la isla corrompida de Madrid.

¿Os imagináis a Frank Nitti, Jo’ Collossimo, “Bugsy”Siegel, Frank Costello, “Lukcy” Luciano y compañía dejándose la pasta en la mesa de trilero de Esperanza Aguirre mientras ella mueve hábilmente las cáscaras de nuez con la bolita de papel de plata? Para partirse la panza… si no fuera porque en este miserable mundo siempre habrá un tipo de verde con bigotón o barba que nos mandará parar.

¡Se acabó la diversión, coño!

2 comentarios:

  1. Sapientísimo Saco, es que a ti resulta difícil engañarte y aunque la Lepen se vista de cordero todos sabemos quien es. Es más, si por algún infortunio saliera ella en lugar de Sarko como candidata en la segunda vuelta, ten la seguridad de que votaré por Hollande, por muy sociata que sea, igual que millones de sociatas votaron por Chirac. Todo tiene un límite, incluso la bajeza humana, pero los Le Pen parecen querer demostrar lo contrario.
    Lo del Casino, por lo visto, es una realidad y no lo denuncian los malvados progres sino el ABC. Yo no quiero ni imagina lo que nos espera por eso me dedico a leer y a ir al cine.
    Las lágrimas de cocodrilo a la muerte de Fraga anuncia los próximos excesos fúnebres cuando le toque la vez al marqués de Paracuellos. Tor mundo e güeno...

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    1. ¡Ay, ay, ay, ay...!

      ¡No memenciones la bicha, te lo ruego...!

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